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4 pasos para revertir la imagen negativa que tienes de tu cuerpo

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  • Recomendaciones para aceptar tu cuerpo y cuidar de él

Los estereotipos de belleza actuales se han ido a extremos que dictan que, para que una mujer sea considerada bella, debe ser o muy delgada o muy voluptuosa, con pechos y caderas prominentes; y los hombres deben ser atléticos y musculosos. 

 

Ante esto, muchas personas, sobre todo las mujeres, recurren a la cirugía plástica o a dietas y ejercicios extenuantes que, lejos de ser saludables, se convierten en tóxicos al volverse obsesivos.

 

Así, desde niños se arraiga en sus mentes la idea de que no serán atractivos ni dignos de ser amados si no cumplen con los estándares que establecen dichos modelos. Entonces, muchos niños y jóvenes crecen con una enorme inseguridad respecto a sus cuerpos, al grado de que llegan a sentirse incómodos con él e incluso a odiarlo.

 

Si viviste o vives algo así, debes saber que hay formas de revertir esa imagen negativa que tienes de tu propio cuerpo, así como de dejar a un lado los ideales establecidos, que al final no corresponden a personas reales. 

 

Para ello, es necesario trabajar en cuatro áreas clave que cambiarán la forma en que ves tu cuerpo:

  • Mantén una alimentación saludable.
  • Actívate físicamente con una intención.
  • Recarga tu energía con el descanso.
  • Potencia tu mente con la gratitud.

 

Reflexiona acerca de estos cuatro puntos y empieza a hacer cambios poco a poco; no quieras hacerlo todo a la vez, porque puedes llegar a frustrarte. Todo es un proceso que necesita tiempo, constancia y paciencia. 

 

1. Mantén una alimentación saludable

No se trata de limitarte ni de matarte de hambre, sino de saber combinar tus alimentos para que sean equilibrados. Prueba un desayuno salado (proteínas, verduras y grasas nutritivas) para estabilizar el azúcar en la sangre. 

 

Procura que en cada comida la mitad de tu plato esté llena de verduras, para aumentar la ingesta de fibra y micronutrientes. Además, es importante que comas con calma y mastiques bien la comida, para tener una mejor digestión y evitar comer de más.

 

2. Actívate físicamente con una intención

Mantenerte físicamente activo no significa ir a sudar horas al gimnasio, ni salir a correr si eso es algo que no te gusta. Elige un deporte o ejercicio que realmente disfrutes y no pienses que lo haces para ser ultradelgado, sino para sentirte bien y mantener tu cuerpo saludable.

 

No es necesario el acto impacto ni la intensidad para estar bien, pues puedes elegir ejercicios de bajo impacto pero efectivos, como yoga o pilates. Y si nada de eso te gusta, simplemente sal a caminar, ya sea solo, con un amigo o con tu perro. Caminar es muy benéfico para la salud física y mental, y si lo haces al menos 30 minutos al día a un buen ritmo, te ayudará a mantenerte en forma y a mantener el estrés a raya.

 

3. Recarga tu energía con el descanso

Descansar y dormir bien es muy importante para estar, sentirte y verte bien. Así que al llegar a casa desconéctate por completo del trabajo, no te lleves los pendientes, problemas ni preocupaciones.

 

También procura descansar lo suficiente cada noche, y si tienes problemas para conciliar el sueño puedes recurrir a infusiones relajantes, aromaterapia (los aceites más recomendados para combatir el insomnio son: lavanda, manzanilla y mejorana), o dedicar unos minutos a la meditación. En este enlace puedes encontrar una meditación guiada que te ayudará a dormir mejor y tener un descanso de calidad.

 

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4. Potencia tu mente con la gratitud

Considera tus valores e identifica las cinco cosas principales que más te interesan en este momento. Desafía las creencias autolimitantes y transfórmalas en declaraciones positivas o, si eso te parece demasiado difícil, en declaraciones neutrales. 

 

Por ejemplo, si piensas "Sería mucho más feliz si fuera más delgado", dale la vuelta a algo positivo, como "Me gusta mucho mi sonrisa (o mi cabello, mis ojos, mis piernas, etcétera)". Si eso es demasiado desafiante, hazlo más neutral, que no destaque la apariencia de tu cuerpo, sino su estado de salud y la forma en que funciona correctamente. Puedes decir algo como: "Estoy agradecido por mis ojos, porque están saludables y me permiten ver el mundo".

 

Desarrolla una práctica de gratitud que puedas hacer diariamente. Al final del día, escribe de tres a cinco cosas específicas por las que te sientas agradecido. Cuanto más ordinario, mejor, porque te ayudará a sintonizar tu mente con pequeños momentos de gratitud.

 

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