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¿Los perros sonríen? Experto de la UNAM dice que sí

Noviembre 15, 2020

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  • La capacidad de los perros para sonreír es parte de su proceso evolutivo

Si tienes un perro, seguramente has notado esa expresión con la que parece mostrar una gran sonrisa en su cara, como señal de que en ese momento está feliz, se siente a gusto, cómodo y disfruta de lo que hace.  

 

De acuerdo con Alfredo Tejeda Perea, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la sonrisa perruna no sólo está en la imaginación de los dueños de los canes, sino que es algo real.

 

Al igual que el ser humano, los perros son capaces de experimentar emociones como tristeza, alegría, miedo, enojo y angustia, las cuales también demuestran con expresiones sonoras y corporales, como gruñidos, ladridos, movimientos de la cola, posición del cuerpo, la cabeza y las orejas, así como algunas expresiones faciales, entre ellas, la sonrisa. 

 

Porque sí, Tejeda Perea afirma que los canes son capaces de sonreír. El experto explica que cuando un perro realmente disfruta algo, su expresión facial cambia, por lo que se puede decir que sí existe la sonrisa en ellos y es una forma de manifestar que disfrutan y pasan un buen momento.

 

“Pero además, hay algunos que de hecho exageran, que deben ser animales que vienen de una familia muy feliz, y que entonces entienden que esa expresión facial es parte de sentirse bien con el resto de los individuos”, explica el experto, en entrevista con UNAM Global.

 

De acuerdo con Tejeda Perea, la capacidad de los perros de mostrar una sonrisa surgió gracias a un proceso evolutivo y cognitivo de miles de años, que se remonta a los inicios de la domesticación del lobo. 

 

Con el tiempo, los lobos que convivieron con los humanos y se volvieron domésticos empezaron a sufrir cambios físicos, al hacerse más pequeños, por ejemplo; pero también tuvieron cambios internos, como el desarrollo del sistema límbico, encargado de las emociones, y en cuanto a su comportamiento, mejoró su capacidad para integrarse a las comunidades y familias humanas.

 

Tejeda Perea explica que el acercamiento de los lobos con los humanos provocó cambios en su capacidad para procesar las emociones. El sistema límbico evolucionó y mejoró la capacidad integrativa de los perros para convivir con los humanos. 

 

Con el tiempo, los perros lograron comprender la sonrisa de sus dueños como una expresión asociada con momentos de felicidad y diversión, hasta que, con el tiempo, lograron imitarla

 

El investigador de la UNAM explica que este proceso se dio gracias a las neuronas espejo, un mecanismo neuronal que tienen casi todos los animales sociales -incluidos los seres humanos-, el cual ayuda a interpretar el lenguaje no verbal y la expresión de las emociones ajenas.

 

“Si en algo son buenos los perros, es en que leen todo lo que es lenguaje no verbal, todo lo que es la parte emocional, lo cual se ha confirmado con la teoría de las neuronas espejo”, afirma Tejeda Perea.

 

El experto agrega que, gracias a la etología cognitiva (ciencia que estudia el comportamiento de los animales) se sabe que, por lo menos en la parte emocional, los perros tienen muchas estructuras neurológicas muy parecidas a las humanas.

 

Aunque otros mamíferos también tienen la capacidad de manifestar emociones como la alegría, lo hacen mediante otras señales de lenguaje corporal, como correr o saltar, pues hasta ahora, el perro es el único animal en el que se ha detectado la capacidad de sonreír

 

Foto de portada: Jcomp / Freepik


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