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Cómo aplicar una mascarilla de arcilla correctamente

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Cómo aprovechar los beneficios de la arcilla en tu piel

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  • El momento perfecto para removerla

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  • Tipos de arcilla para cada piel

Es la típica imagen de belleza: Instagram está plagado con selfies de auténticas divas de las redes sociales que posan con la cara cubierta de arcilla. Esta mascarilla tiene la reputación de poder secar cualquier imperfección en la piel, al mismo tiempo que la deja más tersa y brillante. Sin embargo, este no siempre es el caso.

 

Algunos especialistas en el cuidado de la piel de la cara afirman que cualquier producto que reseque tu rostro no te hace ningún favor. Para la gente con piel seca las mascarillas de arcilla pueden ser demasiado irritantes, mientras que para las personas con piel grasa pueden resultar útiles para prevenir que los poros se tapen. Cualquiera que sea la complexión de tu cara, el secreto para sacarle provecho a este producto natural es no dejar que se seque por completo. Esa sensación de tensión en la epidermis al removerla se puede confundir con una acción reafirmante, pero no lo es.

 

Los dermatólogos explican que aunque esa sensación de sequedad puede ser satisfactoria, especialmente si absorbe toda la grasa y la suciedad de tus poros, no es bueno para tu piel. La última etapa de endurecimiento de la mascarilla saca la humedad de la superficie de tu rostro y lo deja enrojecido.

 

Para solucionar este dilema, utiliza la arcilla por sus beneficios nutritivos. Por ejemplo, le brinda a tu piel múltiples minerales y absorbe el exceso de grasa. Las primeras dos etapas son muy buenas: cuando está húmeda se infunden los minerales y cuando apenas se empieza a secar, es refrescante y una especie de ejercicio para la epidermis. Basta con que evites la tercera etapa.

 

Si tienes la piel muy sensible es especialmente malo, pues te la dejará muy irritada. Si la tienes muy seca, el problema de la deshidratación sólo empeorará. El momento perfecto para enjuagar tu cara es cuando comienzas a sentir que se seca en las orillas, pero la nariz, los ojos, frente, mejillas y labios siguen humectados.

 

Ahora que sabes la regla de oro, identifica el color de arcilla ideal para tu tipo de piel. La blanca es para todo tipo de complexión, ya que es muy gentil con la piel y contiene sílice. La verde se usa para piel más grasa y con tendencia a tener acné. La rosa y la roja suelen aplicarse en pieles mixtas o normales, mientras que la menos conocida, la amarilla, es buena para piel dañada por el sol o simplemente apagada. ahora estás listo para organizar tu tarde de spa.

 

Con información de Well and Good


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