Cómo convertir tus desdichas en bendiciones

Mena Calvert / 2017-02-22

Estando de viaje uno percibe mucho más ciertas cosas de la vida a las que en la cotidianidad deja de prestar atención. Por ejemplo, cómo llegan las noticias "buenas" y "malas" que en realidad dejan de tener tanta importancia por estos lares a comparación de la que tendrían si yo estuviera en casa. 
 

Me es más claro ver que la misma mala noticia para alguien es una buena noticia para esa persona en el futuro. Todo ES y NO ES al mismo tiempo, siempre, nunca deja de serlo, queremos encasillarlo pero NO podemos. Todo está pasando y no está pasando al mismo tiempo. 
 

Me es más evidente que la dualidad está interactuando cada instante al mismo tiempo y nosotros somos los que lo vemos como bueno o malo aunque en realidad convergen al mismo tiempo. Como el caos o el movimiento en una gran ciudad y la paz que puedes sentir en el bosque. Como el ruido de la mente y el silencio siguiendo tu respiración, como el ruido de un motor de un barco en un lago totalmente pacífico. Todo acontece al mismo tiempo. Y lo que hoy puedo considerar malo puede ser la cosa más buena, simplemente no logro ver las bendiciones escondidas en ello, o viceversa. 

 

Cuando aceptamos ambas cosas sin juicio, ahí la vida empieza a fluir de otra manera, empezamos a aceptar la realidad tal cual es y eso crea menos sufrimiento. No existen expectativas y lo que suceda es. Aunque no lo queramos, el simple echo de hacer juicios es lo que provoca el sufrimiento. También creer que estamos en un gozo tal por X cosa que si se va, muere o no está como queremos acaba convirtiéndose en desdicha. Sin embargo, si todo lo aceptamos tal cual ES, vivimos esa paz interna porque no está basada en los acontecimientos externos.

 

Existe también el caos o movimiento externo e interno. Incluso si nos metiésemos en nuestro cuerpo físico, veríamos tanto movimiento que nos sorprenderíamos de todo lo que sucede ahí dentro, al mismo tiempo que si nos quedamos quietos en ese mundo interno sentiríamos una paz tan profunda en esa nada que no es nada, en ese vacío. Lo importante es estar al mismo tiempo en ambos, porque de todas formas lo somos, sin darle importancia a uno o al otro es que podemos estar en este verdadero flujo de vida con otro estado de conciencia donde no vemos la separación sino que existimos y sólo somos en esta realidad. Somos y es maravilloso. Lo que suceda es maravilloso, sólo somos los que contemplan dónde convergen estos ríos dentro de un mar infinito llamado existencia, y es en esa conciencia donde podemos abrimos a nuevos planos de existir, estar, aceptar y ser.
 

Nada hay que tomarlo con tanta seriedad, ni lo que llamamos bueno o malo, porque al final sólo es, nada es ni bueno ni malo, todo ES. Entrenar al Observador es parte de aprender a ver las cosas como son sin juicio, sin tanta mente ni emoción, ser ese que ve las cosas pasar con una semisonrisa, como un buda, un iluminado que no esta ahí ahora con nosotros pero que dentro siempre ha estado; recuerden: todo es y no es. Nada nos lo podemos tomar tan en serio por ello; es como ver las olas del mar: se arman, crecen revientan, se vuelven un espejo maravilloso, espuma y regresan a ese mismo mar para volver a crecer y explotar en otra ola. Eso somos, estamos viviendo así una y otra vez, pero si sólo las observamos, así sin juicio, es una experiencia maravillosa que al final se integra en ese gran todo, esas gotitas que somos en ese gran océano, en la conciencia cósmica, en el Universo, en el Todo. Y si así observamos nuestra vida, es una experiencia maravillosa. No necesitamos tanta emoción, tanto pensamiento, tanta acción, y si sí, también es y observarlo también es maravilloso. 

 

Desperdiciamos mucho tiempo preocupándonos; mejor observemos la vida. Eso no significa no vivirla; vívela, haz, crea, construye, baila, canta. Recuerda: eso es parte del movimiento, eso es parte de esa dualidad que existe y también siente la otra parte: la paz interna, el que observa, que se da cuenta de este movimiento y está bien en ambos, viviendo de la mano sin pelearse una con la otra, existiendo y siendo al mismo tiempo. 


Estamos aquí, donde es más evidente ese es y no es, este Shiva y Shakti. Una de las cosas que me llamó la atención fue que un día un maestro me dijo que en la India Brahma, Vishnu y Shiva son la representación del que crea, el que mantiene y el que destruye. Lo interesante de esto es verlo como energías en nuestra vida cotidiana y que tenemos internamente y, sobre todo, no quedarse con sólo una de estas energías estancado, sino poder estar en equilibrio con todas. Mucho del sufrimiento del hombre es que quiere solamente crear, mantener o destruir, según la naturaleza de cada uno. Y al mismo tiempo el cambio le cuesta trabajo. Poder balancear estos tres aspectos simboliza también decirle sí a los cambios. Sí a mantener lo que necesitemos mantener pero también sí a la transformación del todo, si la dejásemos fluir nuestro mundo sería otro. Y no sólo me refiero al mundo como planeta sino a tu mundo interno.


Ahora que estamos en la etapa de Shiva es un gran momento de cambio para todos y entre más nos aferremos al pasado o a cómo eran antes en nuestras vidas, más trabajo nos costará disfrutar lo que tenemos frente a nosotros y lo nuevo que puede venir.


Por eso ninguno de estos aspectos es mejor que otro, simplemente es entenderlos en nosotros y poder ponerlos en práctica y en conciencia. Esta parte es la parte masculina; ahora, no puede existir la masculina sin la femenina, la dualidad al final es una. Se necesita de las dos para estar completos. Se necesita de este observador, de este Shiva, como también se necesita la energía de la Shakti, que es la manifestación, el movimiento, la acción para el Shaivismo. Sin embargo, para las tradiciones más antiguas y que pocos saben existe todavía un misterio más profundo en tantra que es el Paramashiva, más allá de Shiva y Shakti, y éste sólo se puede experimentar y no explicar, podría inclusive no tener nombre por ser el origen de todo lo que uno se pueda imaginar; ahí ya no necesitamos nada, estamos en Sat, Shit, Ananda, en Verdad, Conciencia y Gozo, Belleza infinita.


De nuevo vemos que es en integrar todos los aspectos que la vida empieza a tener más sentido. Una pieza clave para poder comenzar en este camino de regreso a tu origen es la voluntad para ir hacia esa máxima experiencia en conciencia. Buscarla, hacerla y dejar que la Gracia Divina actúe. 

 

Y tú, ¿cuándo quieres comenzar?



Ahora es momento de integrarlo en nuestras vidas y vivir desde otro lado más profundo donde ES sin tanto juicio y más aceptación, donde vemos lo mismo pero desde otros lentes más limpios, aceptando lo que ES y bailando y viviendo todo aquello que venga, fluyendo en ese mar pacífico con grandes olas.

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