4 razones por las que los Reyes Magos deberían regalar música

Paulina Sánchez / 2018-01-02

Escuchar música estimula el funcionamiento del cerebro a cualquier edad, pero aprender a tocarla y componerla es aún mejor, en especial durante la infancia. Estas son las razones por las que llevar a tus hijos a clases de música es una de las mejores decisiones que puedes tomar.

 

La música aumenta las conexiones neurológicas de los niños

Según un estudio de la Sociedad Radiológica de Norteamérica realizado con 23 niños, la instrucción musical no sólo produce cambios en el cerebro a través del incremento de conexiones neurológicas sino que incluso puede ser útil en el tratamiento de trastornos de hiperactividad, déficit de atención y autismo. Aprender a tocar un instrumento obliga al cerebro a completar tareas que involucran habilidades sociales, emocionales, de cognición, motoras y auditivas, todo lo cual activa diferentes áreas cerebrales que promueven la conexión entre ambos hemisferios.

 

Aprender música en la infancia protege el cerebro hasta la edad adulta

El cerebro de una persona que aprendió a tocar un instrumento musical antes de los 14 años puede diferenciar los sonidos a una velocidad hasta 20% mayor que una persona que nunca tuvo instrucción musical. La activación cerebral que se desarrolla con la música se mantiene, según los investigadores, hasta edad avanzada, así que un adulto mayor que tocaba un instrumento de niño o lo ha tocado a lo largo de toda su vida tiene menor probabilidad de perder de habilidades auditivas. Aunado a ello, esta capacidad también está relacionada con el habla, las habilidades motrices y el desarrollo de la memoria, así que la música puede ser un método de prevención de enfermedades como Alzheimer, envejecimiento cognitivo a incluso declive motriz.

 

Estudiar música ayuda a tus hijos a aprender otro idioma

La ciencia ha demostrado que a los niños que estudian un idioma les resulta más fácil aprender nuevas palabras extranjeras además de copiar acentos y pronunciaciones cuando también son estudiantes de música. De acuerdo con los investigadores, esto se debe a que el aprendizaje de la música involucra la misma zona del cerebro que utilizamos para aprender idiomas.

 

El efecto Mozart es real

Muchos han sido los estudios que se han realizado en torno a los beneficios para la salud que aporta aprender a tocar el piano. En el mundo científico, el fenómeno neuromusical comprobado que se presenta a partir de la instrucción musical se conoce como el “efecto Mozart”, en honor al genio del piano Wolfgang Amadeus Mozart. En su investigación, los científicos analizaron a niños a quienes les pidieron resolver tareas de orden espacio-temporal mientras escuchaban una sonata de Mozart. Ellos tuvieron un resultado superior que otros niños a quienes se les pidió realizar la actividad sin escuchar música. En el estudio, también descubrieron que este efecto desaparece al cabo de 10 minutos pero, al dar seguimiento a la investigación, concluyeron que aprender a tocar el piano –más que solamente escuchar la música– puede generar un tipo de efecto Mozart permanente en el cerebro.

 

Quizá sea momento de olvidarte de comprar juguetes y ropa y regalar a tus hijos salud, inteligencia y bienestar emocional para toda la vida a través de la música. 

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