Cómo lidiar con el estrés, según la medicina tibetana

Harmonía / 2017-06-27

Uno de los principales problemas de salud de nuestra sociedad es sin duda el estrés. Nunca antes en la historia el ser humano había estado tan expuesto al llamado "asesino silencioso" --la sobreestimulación de la tecnología y los medios masivos de comunicación y la vida urbana han contribuido a que nuestros sistemas inmunes estén sobreactivos, defendiéndose de ruidos, interrupciones, irraticiones y otros agresores menores. A esta epidemia de estrés, por así llamarla, se suma el hecho de que nuestra cultura busca siempre la solución instantánea, atacar el síntoma y no esperar a encontrar la causa. Esto hace que cientos de millones de personas tomen antidepresivos y ansiolíticos para paliar su malestar existencial, un malestar que muchas veces sólo es estrés mal manejado.

 

Aunque no es tan conocida como la medicina china, con la cual guarda similitudes, la medicina tibetana se especializa justamente en lidiar con lo que hoy llamamos estrés y lo que ellos conocen como "males de viento". Viento, en este sentido, refiere a la relación entre la respiración y la energía y nuestros estados mentales, ya que en estas medicinas no existe una división tajante entre lo físico y lo mental (que es justo lo que el estrés pone en cuestión de la medicina occidental moderna, al ser un efecto mental en el cuerpo).

 

El médico Emchi Shakya Dorje, formado en medicina tibetana tradicional, sugiere que debemos aprender a lidiar de manera distinta con el estrés. "Con el estrés diario deberías buscar manejar la situación con tu mente y tu propia actitud, en vez de recurrir a medicamentos", explica. Se busca intentar evitar tener que tomar medicamentos, aplicando primero un cambio de actitud.

 

La medicina tibetana funciona regulando tres tipos de humores, energías o dinámicas corporales que son la flema, la bilis y el viento. La base de la salud es que éstas estén balanceadas, pero cuando esto no ocurre se llega a utilizar algunos medicamentos herbales, como también meditación y yoga. 

 

En el caso del estrés, el elemento de viento es el que más influye en ello, pues gobierna los movimientos físicos como las respuestas autonómicas del organismo (incluyendo el sistema nervioso). La ansiedad también perturba el elemento viento, al ser un complejo de miedo y esperanza. Se puede identificar a las personas que tienen perturbaciones de viento por sus movimientos irregulares y posturas: tiemblan o respiran irregularmente y sienten frío fácilmente. Se dice que buena parte de nuestra civilización tiene una enfermedad de viento (rlung en tibetano). 

 

En la medicina tibetana se habla de que es importante que el paciente sea responsable de su cura, independientemente de si tiene una enfermedad por estrés u otra cosa, ya que se considera que todas las enfermedades son sobre todo mentales (la misma energía tiene una connotación mental). Según Shakya Dorje, la medicina tibetana se diferencia de la occidental en tanto que busca algo que llaman "la esencia de la enfermedad" y no sólo atacar los síntomas. Este es quizás el paradigma que podemos aplicar al tratamiento del estrés: buscar su esencia y no tomar una pastilla tan pronto nos duele la cabeza o nos sentimos ansiosos.

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