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¿Odias madrugar? Así puedes organizarte para hacer rendir tu día

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Las diferencias entre personas matutinas y nocturnas

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  • La forma de organizarte para ser productivo si eres nocturno

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  • Los beneficios de tomar una siesta durante el día

Así como hay personas “matutinas”, que no tienen problemas con levantarse muy temprano y se sienten más activas y productivas durante las primeras horas del día, existen otras que son “nocturnas” y les cuesta muchísimo madrugar, mientras que su productividad y capacidad de acción se incrementa conforme pasan las horas, sobre todo por la tarde y la noche.

 

La mayoría de los horarios laborales, sobre todo aquellos que se realizan en una oficina, están pensados para las personas matutinas, así que si eres un espíritu nocturno, puede que tu mejor momento para ser creativo y productivo llegue cuando se acerca la hora de salir.  

 

Si definitivamente lo tuyo no es levantarte con el canto del gallo, eso no significa que siempre debas estar un paso atrás de tus amigos o compañeros madrugadores. Si planificas bien tu día y tus actividades, incluso puedes darte el lujo de dormir un rato más, despertar a una hora cómoda para ti y mantener tu buen ánimo y productividad a lo largo del día.

 

De acuerdo con Kisma Orbovich, coach en carrera y mentalidad, cada quien debe planificar sus horas para un mejor desempeño de manera muy personal y al tomar en cuenta si sus hábitos son matutinos o nocturnos. Para esto no se debería seguir lo establecido o lo que se cree que debería ser, porque un horario que le da energía a una persona puede agotar a otra.

 

Por ejemplo, una persona nocturna, que es más creativa por la noche, puede intentar volverse madrugadora porque ha escuchado que lo ideal es levantarse temprano y ponerse activo desde las primeras horas de la mañana. Pero eso los deja exhaustos, lo que eventualmente disminuirá sus capacidades a cualquier hora. 

 

"Si vas en contra de tu naturaleza, tus acciones serán inconsistentes. Eso fracturará el éxito y creará frustración", dice Orbovich. 

 

Entonces, ¿qué hacer para lograr terminar con tus actividades diarias y tener una vida, si no eres una persona madrugadora y debes ajustarte a un horario de oficina? Estos consejos pueden ayudarte a lograrlo. 

 

1. Realiza un seguimiento consciente de cómo te sientes a lo largo del día. Haz un ejercicio de observación y análisis contigo mismo, con tus hábitos y actividades, para que que sepas en qué momento del día te sientes con más energía, con ganas de hacer cosas y con una mayor capacidad creativa, y en qué momentos todo esto se viene abajo y no puedes ni siquiera pensar con claridad. 

 

Puedes preguntarte cosas como: ¿En qué momento del día te encuentras de mejor y peor humor? Si haces ejercicio, ¿son mejores tus entrenamientos antes o después del trabajo? ¿Cuándo te sientes más y menos creativo y productivo? ¿Cuándo estás con una mejor disposición para relacionarte con la gente y cuándo prefieres estar solo?

 

2. Haz una pausa, date un respiro y toma una siesta. Además de la naturaleza de tus hábitos, debes tomar en cuenta aquellos factores que salen de tu control, por ejemplo, esa junta de los miércoles a las 9 de la mañana, o el horario que debas cumplir en tu trabajo. 

 

Al considerar estos aspectos y planear tus actividades, puedes incluir en tu horario diario una siesta de entre 15 y 30 minutos mientras estás en el trabajo, sobre todo si tu horario implica que debes madrugar. Esto te ayudará a renovar tu energía para ser más productivo y mantenerte de mejor humor a lo largo del día.

 

"Es realmente liberador para la gente ver que el mundo no termina cuando toman una siesta a la mitad del día. La mayoría de las cosas en la vida pueden esperar 15 o 30 minutos", afirma Orbovich.

 

3. No dejes de hacer cosas que tradicionalmente se hacen en la mañana. Actividades como el ejercicio se realizan tradicionalmente en las mañanas, pero si no te gusta levantarte temprano para hacerlo, puedes posponer su práctica para el final del día, cuando salgas del trabajo o al regresar a casa. 

 

El secreto está en programar este tipo de actividades para el horario en el que te sientas más motivado para hacerlas, incluso si no es cuando el resto del mundo podría elegir hacerlo. 

 

3. Hagas lo que hagas, dedica 15 minutos por la mañana para planificar tus metas para el día. Pregúntate qué quieres hacer y lograr en esa jornada y hazlo justo al despertar, porque en cuanto empiezas a revisar tu teléfono para leer correos, ver tus redes sociales o cualquier otra cosa, en ese momento el día ya no es tuyo y te encuentras repentinamente en el mundo de todos los demás.

 

En este ejercicio de planeación debes ser sincero contigo mismo y establecer objetivos reales, para que no acabes frustrado si no logras cumplirlos. Y sobre todo, nunca te sientas mal por dejar para la tarde o la noche las cosas que la mayoría hace por la mañana; es tu vida, es tu tiempo y sólo tú puedes decidir y actuar en él.

 

Con información de Well and Good


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