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Ser saludable en exceso puede ser peligroso

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Los hábitos saludables que en exceso se vuelven perjudiciales

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  • Recomendaciones para evitar llevar al extremo esos hábitos

Cuando se trata de cuidar la salud, las principales recomendaciones que vas a encontrar incluyen hábitos como beber suficiente agua, hacer ejercicio todos los días, alimentarte sanamente y dormir bien.

 

Y es cierto, todas estas costumbres son muy positivas para mantenerte saludable. Sin embargo, el problema viene cuando empiezas a excederte con esos hábitos saludables, ya que todo, hasta lo bueno, en exceso puede volverse malo

 

Estas son las consecuencias negativas que pueden afectar tu salud si te excedes en tus prácticas saludables y las llevas al extremo.   

 

Hacer ejercicio en exceso y sin descanso

El ejercicio es muy importante para la salud física, mental y emocional, así como para mantener un peso saludable. Pero así como muchas personas ponen en riesgo su salud debido al sedentarismo, otras se ejercitan de más y no le dan un descanso a su cuerpo, lo cual también es perjudicial.

 

El ejercicio compulsivo puede ocasionar lesiones, ya que al no dejar que el cuerpo descanse y se recupere, las articulaciones y los ligamentos no pueden repararse, están siempre sobreexigidos y esto los hace propensos a sufrir lesiones.

 

Aunque no lo creas, el corazón puede llegar a debilitarse con el ejercicio en exceso, sobre todo si se trata de actividades intensas y muy demandantes. No hay que olvidar que es un músculo y también necesita descanso para recuperarse y funcionar al 100.

 

Por otro lado, hacer mucho cardio hace que tu cuerpo libere una sobrecarga de cortisol que provoca acumulación de grasa en el abdomen, debilita los huesos, destruye los músculos y daña las articulaciones. Además, puede afectar el metabolismo y hacerte ganar peso en lugar de adelgazar. 

 

Lo recomendable es realizar entre 150 y 450 minutos de actividad física a la semana e integrar 1 día de descanso, especialmente si realizas actividades muy demandantes. Si no te gusta la idea de quedarte inmóvil 1 día, opta por el descanso activo y camina.

 

Dormir demasiado

El descanso también es vital para que el cuerpo se mantenga en óptimas condiciones. Pero tanto dormir poco como dormir demasiado es malo para la salud, pues en ambos casos aumenta el riesgo de adquirir diabetes tipo 2, subir de peso y padecer problemas cerebrales a largo plazo, como pérdida de memoria y demencia.

 

Pero eso no es todo: aunque parezca ilógico, cuando duermes mucho te sentirás somnoliento y aletargado al día siguiente, y también te costará más trabajo concentrarte y estar activo. Incluso puede afectar tus emociones, pues podrías estar irritable y ser más propenso a los episodios de estrés y ansiedad.

 

Los expertos recomiendan establecer un horario de sueño de entre 7 y 9 horas para personas adultas, y lo ideal es ir a la cama alrededor de las 10 de la noche.

 

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Obsesionarte con la alimentación saludable

Preocuparte por la calidad de los alimentos que ingieres está perfecto, pero se vuelve algo negativo si lo conviertes en una obsesión, que más que darte bienestar te ocasiona estrés y te impide disfrutar del placer de la comida.

 

Si llegas a un punto en el que incluso evitas salir a comer o rechazas las invitaciones de tu pareja, familia o amigos por temor a que no haya nada adecuado para tu exigente y restrictivo plan alimenticio, entonces tienes un problema.

 

Además, las dietas restrictivas que te dejan con hambre o que suprimen nutrientes importantes pueden ocasionar una descompensación en tu organismo, ya que no recibe la cantidad ni la variedad necesaria de alimento y nutrientes. Y aunque sí te hagan bajar de peso, lo más probable es que cuando vuelvas a comer normalmente tengas el efecto rebote y subas de peso.

 

Piensa que tu dieta o plan de alimentación no debe causarte estrés ni ansiedad, y comerte un postre, un paquete de galletas o una rebanada de pastel de vez en cuando, definitivamente no te va a matar. Así que aprende a comer de forma equilibrada, en una cantidad suficiente y con una combinación inteligente de alimentos.

 

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Tomar demasiada agua

El agua es fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Pero cuando la bebes en cantidades mayores a las necesarias, los riñones no pueden eliminar el exceso de líquido lo suficientemente rápido y algunos componentes de la sangre, como sodio, potasio y cloro, se diluyen.

 

Esto puede hacer que las células, en particular las cerebrales, se hinchen, lo cual genera presión en el cráneo y hace que te duela la cabeza. En casos graves, la ingesta de demasiada agua ocasiona hiponatremia o intoxicación por agua, que puede ser fatal, pues provoca problemas cerebrales y en los sistemas cardiaco y respiratorio.

 

La recomendación es que los adultos deben beber entre 1.5 y 2 litros de agua al día. Pero más allá de medir vasos o litros, es importante que aprendas a escuchar a tu cuerpo para que le des el líquido que necesita, sin esperar a tener sed, pues esto es ya un signo de deshidratación. 

 

Una forma de saber si tomas suficiente agua o no es observar el color de tu orina. Lo ideal es que tenga un color amarillo paja claro. Si es oscura, significa que te falta agua; y si es transparente, quiere decir que tomas más de la que necesitas. El siguiente video te ayudará a tener esto mucho más claro: 

 

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