Las ventajas de caminar descalzos

Emanuel Pérez / 2018-03-09

Sin duda, una de las sensaciones más disfrutables que podemos experimentar es la de quitarnos los zapatos después de un arduo día de trabajo y ritmos citadinos y caminar en casa por la alfombra sin ninguna preocupación más que esperar a que hierva el agua para el té. Hacer esto, además de ser muy placentero, tiene bastantes beneficios.

 

Según diversos estudios ortopédicos realizados en todo el mundo, dedicar diariamente un tiempo para caminar sin calzado ayuda a nuestros pies a descansar de la presión de los zapatos, relajando los músculos de las piernas y pantorrillas y aminorando los dolores causados por la tensión. También la posición de los huesos de los pies regresa a su estado natural, sobre todo en las mujeres que usan tacones, mejorando la postura y evitando posibles deformaciones con el paso de los años. Desgraciadamente existen en el mercado modelos de calzado, tanto para mujeres como para hombres, que sacrifican la comodidad y la buena postura en pos del estilo y la moda, interesándose poco o nada por las consecuencias que eso podría traer para la salud de los huesos, tendones y músculos.

 

A cualquier edad, tanto en jóvenes y adultos mayores como en niños en proceso de crecimiento, resulta beneficioso fomentar momentos para caminar estando descalzo. Asimismo, la ortopedia pediátrica recomienda que los niños pequeños se acostumbren desde esa edad a usar calzado únicamente cuando estén fuera de casa y a quitárselo de inmediato al regresar. Además, mantener ventilados los pies reduce la posibilidad de desarrollar hongos o mal olor ocasionado por la sudoración y las células muertas de la piel.

 

Pero debes saber que eso no es todo…

 

Pasar más tiempo descalzos y sobre todo, buscar espacios para caminar, logra una conexión con nuestro entorno que va más allá de un plano físico. Sí, así como lo lees, dependiendo las superficies que toques con tus pies puedes experimentar diversas emociones y beneficios:

 

- Los suelos rocosos y de arena gruesa ayudan a exfoliar la piel y a deshacerte de callos y células muertas, sobre todo cuando frotas tus pies dedicadamente durante algunos minutos.

 

- Los suelos de tierra lodosa y arena húmeda te humectan y producen sensaciones de bienestar cuando puedes hundir los pies un poco y mover los dedos dándote masaje.

 

- Los suelos de pasto y/o vegetación te darán paz y tranquilidad, pero al mismo tiempo te producirán una recarga energética.

 

- Los suelos calientes y firmes, casi desérticos, que reciben los rayos del Sol, ayudan a entrar en equilibrio emocional y paz mental, haciéndote sentir que tus ideas son más coherentes y claras. “Poner los pies en la tierra”.

 

Siempre se crea una conexión con el entorno circundante cuando pisamos directo el suelo que nos sostiene. Incluso caminar descalzos en la propia casa produce una sensación de confianza, ya que inconscientemente el cuerpo se siente seguro al identificar ese espacio como nuestro hogar. Así que inténtalo, date esta oportunidad de darle un pequeño giro a tu rutina que poco a poco te llevará a mejores estados anímicos y, además, a evitar malas posturas o acumulación de tensiones en esta parte tan importante del cuerpo, los pies, nuestro contacto directo y ancla en el mundo.

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