La ansiedad también afecta tu salud digestiva

Harmonía / 2018-07-04

La ansiedad es un estado mental que genera una gran inquietud y una extrema inseguridad. La sensación de peligro constante puede provocar agobio y ataques de pánico. Generalmente la ansiedad se asocia con síntomas físicos como taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, mareos y náuseas, entre otros.

 

Pero, aunque no se les relacione con la ansiedad, muchas personas que la padecen también presentan diversos problemas digestivos, como dolor de estómago, ruidos estomacales, gases, náuseas y diarrea.

 

Los expertos en gastroenterología indican que la relación entre la ansiedad y el malestar digestivo se debe a que el tracto gastrointestinal se considera el “segundo cerebro” del organismo, ya que en él se encuentra una red neuronal que envía y recibe señales del cerebro

 

Cuando una persona enfrenta episodios de estrés y ansiedad crónicos, el cerebro libera un compuesto llamado factor liberador de corticotropina, el cual viaja a través de los nervios hasta la red neuronal estomacal, donde puede ocasionar espasmos, diarrea y dolor. Por lo tanto, tiene mucho sentido que la ansiedad que produce reacciones en el cerebro, lo haga también en la red neuronal gastrointestinal.

 

La Asociación de Ansiedad y Depresión de América estima que al menos la mitad y hasta el 90% de los pacientes con síndrome del intestino irritable (colon sensible, que fácilmente se altera con ciertos alimentos o por el estrés) también tienen ansiedad y/o depresión.

 

Puesto que el tracto gastrointestinal y la ansiedad están tan estrechamente relacionados, no siempre es obvio cuáles síntomas físicos son causados por el síndrome del intestino irritable y cuáles por la ansiedad. 

 

Ante esto, lo ideal es acudir en primer lugar con el gastroenterólogo para descartar cualquier problema y después abordar la situación desde el punto de vista psicológico. Es importante considerar que, aunque los síntomas parezcan provenir de la ansiedad, puede haber una causa física que la terapia o la psiquiatría por sí solas no pueden tratar. Lo ideal es tener el tratamiento doble: médico y psicológico.

 

Si sufres de malestar gastrointestinal ocasionado o empeorado por la ansiedad, además del tratamiento médico y la terapia psicológica, puedes mejorar tu condición al realizar ejercicios de respiración y al practicar mindfulness para ser consciente del malestar, sin dejar que te consuma. 

 

La respiración diafragmática ayuda a relajar el estómago. Para practicarla, inhala muy despacio mientras cuentas hasta 5; mantén el aire dentro y exhala mientras cuentas hasta 6 u 8. Esto ayuda a controlar los síntomas físicos y a calmar la sensación de ansiedad.

 

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