¿Cómo sabe nuestro estómago cuando ya está satisfecho?

Harmonía / 2017-12-23

A todos nos ha sucedido lo siguiente: estamos frente a nuestro platillo favorito, disfrutándolo inigualablemente y de pronto notamos que la cantidad no disminuye debido a la generosidad del plato, y a pesar de que sabemos que quizá estamos abusando, simplemente no podemos parar y seguimos comiendo. En el proceso, ignoramos todas las señales de saciedad y sólo pensamos en el placer que nos provoca nuestra comida favorita.

 

Estudios demuestran que no es saludable parar de comer cuando ya nos duele el estómago de tanto alimento, pues eso indica que tendríamos que haberlo hecho desde muchísimo antes. Al igual que no es recomendable esperar la sensación de tener sed para tomar agua (pues esa sensación ya indica cierto grado de deshidratación leve), tampoco es recomendable sentir el estómago lleno de comida y a reventar. La pregunta es: ¿cuáles son exactamente las señales de nuestro cuerpo que nos indican cuando ya estamos satisfechos?

 

Mientras la comida pasa de la boca por el esófago hacia el estómago, comienza a generarse la sensación de saciedad. Existe una red de nervios que rodea al estómago y que, cuando éste se ensancha debido al alimento que entra en él, comienza a mandar impulsos hacia el hipotálamo que éste interpretará como que el objetivo de alimentar al cuerpo se está cumpliendo. No obstante, existen otro tipo de señales químicas que el cerebro interpreta, pues no es lo mismo llenar el estómago de agua que de comida, y se debe a las hormonas que las células endócrinas producen en el aparato digestivo, la indicación de que lo que se recibe, en efecto, son nutrientes. Esto mismo provoca que no nos sintamos satisfechos y de hecho, bastante incómodos, cuando lo que llena nuestro estómago son sólo azúcares o comida chatarra.

 

Existen aproximadamente 20 tipos de hormonas distintas que controlan el apetito en el cuerpo humano. Una de ellas, la colecistoquinina, hace que el estómago se ensanche más cuando la cantidad de nutrientes necesaria ya ha sido cubierta y esto provoca la sensación de saciedad. Sin embargo, cuando comemos demasiado rápido, no le damos tiempo a esta hormona de hacer el reconocimiento y la cantidad de comida que entra al cuerpo es mucho mayor y puede causar estragos; por eso, lo más saludable siempre es comer despacio para que la colecistoquinina haga su trabajo y la cantidad de alimento consumida sea exclusivamente la necesaria.

 

Más estudios revelan que ciertos alimentos producen una sensación de saciedad mucho más rápida que otros, incluso en las mismas cantidades. Estos alimentos tienen alto contenido de agua, proteína y fibra, como las papas, la carne, el huevo y los cereales. Si consumimos estos alimentos nutritivos en vez de las grasas, carbohidratos y azúcares, llegaremos a la saciedad de una manera saludable y efectiva, evitando las carencias nutricionales que la comida chatarra ocasiona. Somos lo que comemos, y cuando comemos saludable, el reflejo se distingue en todo el cuerpo.

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