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¿Por qué no es tan saludable tomar jugo de fruta?

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Por qué es mejor comer la fruta que tomar su jugo

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  • Los licuados son una buena manera de comer verduras

Hemos pasado los últimos años entre prueba y error en la búsqueda de un estilo de vida más saludable, sobre todo desde que a través de las redes sociales se han popularizado y viralizado todo tipo de dietas y recomendaciones para aumentar la vitalidad, desintoxicar o prolongar la salud. Pero claro, entre toda esa información que circula, mucha es falsa y además, puede ponerte en riesgo.

 

Lo bueno es que también a través de estos medios se puede desmentir y recomendar las mejores prácticas para la salud, con la ayuda de expertos como, en este caso, la nutrióloga clínica y del deporte Raquel Pérez de León García, que habla claro sobre el consumo de jugos. La nutrióloga señala que una de sus principales ventajas aumentó su popularidad, porque son fáciles de preparar y prácticos para transportar y consumir, pero (y he aquí una de sus principales desventajas) pierden nutrientes. "La pulpa y la cáscara de las frutas y verduras son las que contienen la mayor parte de vitaminas, minerales y fibra. Si las licuamos, gran parte de las propiedades se pierden". En lugar de saciarte y aprovechar los beneficios de la fibra, tomarás sólo agua con calorías.


Azúcares libres, el término correcto

Definitivamente, no tienes los mismos beneficios al comer una fruta que al elegir sólo su jugo. Los azúcares naturales y los artificiales son en realidad azúcares libres y azúcares intrínsecos. "La diferencia entre ambos casos está en cómo se metabolizan", explica Deborah García Bello, química y divulgadora científica. Si se metabolizan más rápido, son azúcares libres, mientras que si se hace lentamente, son intrínsecos. "Todos los azúcares se transforman en glucosa, que pasa a la sangre y de ahí a las células, que la utilizarán para diversas funciones, como obtener energía", aclara García, responsable del blog Dimetilsulfuro. Y añade:

Si lo que tomamos es azúcar intrínseco, como el de una fruta, la matriz de ésta, especialmente la fibra, hace que la glucosa se metabolice muy despacio y a las células les dé tiempo a gestionarla sin problema. En cambio, con el azúcar libre no le da tiempo a utilizarla toda, de modo que queda glucosa sin procesar, que termina convirtiéndose en grasa.

 

Además, para que la glucosa penetre en las células debe secretarse insulina, que en este caso se generará en grandes cantidades, dando lugar a picos poco saludables, que a la larga pueden devenir en la enemiga de miles de mexicanos: diabetes. 

 

Finalmente, otra desventaja del consumo de azúcares libres es que, al tratarse de un metabolismo muy rápido, sacia en el momento, pero rápidamente vuelve la necesidad de comer más. Sobre esto, Pérez de León advierte que para quienes hacen ejercicio y toman jugos para adquirir energía de manera rápida, puede ser peligroso:

Debido a que su índice glucémico es alto, después de tomarte un jugo se elevarán los niveles de glucosa en sangre, pero así como sube de rápido el azúcar, después te puede venir el bajón. Si éste te da mientras entrenas, se verá afectado tu rendimiento. Además, los jugos de frutas cítricas suelen causar gastritis si los tomas en ayunas. 

 

En las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el consumo de azúcar, se sitúa el consumo de jugo de fruta en el mismo sitio que el de algunos alimentos procesados poco saludables, pero no a la par de un refresco, porque éste tiene aún más azúcar que un jugo de fruta. 

 

¿Qué pasa con los licuados?

Además de delicioso, un smoothie tiene sus ventajas. Pérez de León ve a los smoothies como una buena oportunidad para comer más verduras, incluso las que no te encantan. Una buena cantidad de nutrientes en un vaso. Sin embargo, en estos casos es necesario tener en cuenta un factor importante, ya que en nutrición no sólo importa lo que comes, sino cómo lo comes. Comer frutas y verduras enteras o licuarlas tiene diferencias notables en cuanto a la saciedad: “Si licuo una manzana, una pera y un plátano, me los bebo en 1 minuto y todavía me quedan ganas de desayunar más. En cambio, es mucho más saciante masticar y tragar que beber”, añade García.

 

Cuestión de antojo

En definitiva, el azúcar es necesario, por supuesto, pero sin abusar. La OMS recomienda que no se excedan los 50 gramos diarios en una dieta de 2 mil calorías Por lo tanto, hoy puede ser un buen día para comenzar a reducir el azúcar en tu dieta, por salud, pero también hay más razones: ganas en paladar, todo te sabe mejor y disfrutas mucho más de lo que comes. Claro, la vida es un equilibrio, así que si se te antojó y tu dieta es balanceada, disfruta de un jugo recién exprimido.

 

Con información de Hipertextual


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