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Depresión, ansiedad y cuarentena: ¿cómo enfrentar esa combinación?

Mayo 22, 2020

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Aprende a mantener el equilibrio emocional enmedio de la crisis actual

El momento que se vive actualmente plantea importantes desafíos en distintas áreas de la vida, tanto a nivel personal como colectivo. Desde los hábitos que se tenían –salir a trabajar, quedar con los amigos, ver a los familiares, etcétera– hasta otros relacionados con la vida económica y política de un país, la convivencia social y más. 

 

Como se mencionó en un artículo previo, la crisis derivada de la pandemia de SARS-Cov-2 nos ha enfrentado, como individuos y como humanidad, a la necesidad de reflexionar y replantear ideas y prácticas con las que hemos vivido hasta ahora y que en el futuro podrían ser insostenibles.

 

Esto, sin embargo, no es un proceso fácil de asimilar y, de hecho, muchas personas pueden estar experimentando el cambio radical de circunstancias en que vivimos con angustia, tristeza, desesperación, impaciencia, ansiedad y otros estados emocionales afines. 

 

En cierto sentido puede decirse que esta reacción es totalmente justificada y comprensible, además de relativamente común, pues, entre el abanico de posibilidades de la psique humana, hay personas a quienes los movimientos de la realidad, los cambios de planes, el incumplimiento de sus expectativas y otros.

 

Toma conciencia de lo que sientes, vívelo y acéptalo

El primer paso en el camino del bienestar es la toma de conciencia al respecto de la subjetividad propia. No intentes ignorar tus propios pensamientos y emociones, hacer como que algo no sucede, fingir que las cosas están bien o convencerte de algo que no sientes. Con reacciones como de este tipo sólo estás evadiendo la realidad y, más específicamente aún, la realidad que concierne lo que te es más propio: lo que piensas y sientes.

 

En ese sentido, si un día te sientes triste, acepta que estás triste. Lo mismo si sientes que las circunstancias te sobrepasan, que has perdido el control, que sientes enojo hacia lo que ocurre, etcétera. Pretender que no es así sólo implica que destinas una parte de tu energía psíquica y de vida a sostener un estado emocional que no se ajusta con la realidad. 

 

Por lo demás, es muy humano aceptar que en ocasiones no estamos bien, que no podemos con todo y que hay situaciones que no podemos ni prever ni controlar. Todo eso forma parte de la existencia y, a veces, lo único que podemos hacer es vivirlo en toda su plenitud, aceptar que esa es nuestra vida en ese momento.

Toma conciencia también de tus patrones de reacciones inconscientes

Desde edades muy tempranas, todos aprendemos a reaccionar de maneras muy específicas ante ciertas situaciones. Estos aprendizajes, sin embargo, por la edad en que ocurren, se vuelven inconscientes, es decir, continúan presentes en nuestra psique pero sin que conscientemente nos percatemos de su existencia y, sobre todo, del hecho de que nos hacen actuar de una cierta manera. 

 

Hay personas, por ejemplo, que ante una situación de estrés, reaccionan siempre con un mismo patrón de conducta: hay a quien paraliza, a otros les nubla el entendimiento, algunos más se enojan, hay quienes buscan a toda costa resolver el problema, etcétera.

 

El propósito de tomar conciencia de estos patrones no es juzgar si está “bien" o “mal” lo que hacemos, sino simplemente darnos cuenta de dichas conductas, darnos cuenta también de que son repetitivas, darnos cuenta del efecto que tienen en nuestra vida y, en otro momento, dar lugar a la posibilidad de que podríamos actuar de otro modo.

 

¿Hay algo que puedas hacer diferente?

Siguiendo la lógica de los dos puntos anteriores, pregúntate si hay algo que puedas hacer para sortear la situación en la que te encuentras. 

 

Un consejo que atraviesa distintas filosofías y tradiciones espirituales dicta que a veces no podemos cambiar la realidad, pero sí la actitud que tenemos frente a ésta.

La única constante en la vida es el cambio

Como seres humanos funcionamos con la expectativa mental, inconsciente, de la continuidad. La realidad la comprendemos en buena medida gracias a que podemos darnos cuenta de que ciertos fenómenos se mantienen en el tiempo y a pesar de las circunstancias.

 

Esto, sin embargo, es hasta cierto punto una ilusión. La vida se encuentra en cambio constante y, de hecho, podría decirse que esa es la única verdad que no cambia

 

Por un lado, lo que se vivió ayer, o hace una hora o hace diez años, ya no está, y la experiencia en sí ha sido arrastrada por la corriente del tiempo. Por otro, la existencia en sí se teje en la combinación inasible de múltiples circunstancias, todas las cuales están a su vez cambiando todo el tiempo. 

 

¿Cómo pretender que esos cambios no te afecten? Si tú eres parte de la vida, indudablemente serás parte de esos cambios.

 

A través de estas cuatro acciones –todas ellas enfocadas en tu propia psique– es muy posible que encuentres un cierto equilibrio al respecto de la situación en que nos encontramos. Como alguna vez dijo el escritor Aldous Huxley, si hay un rincón del mundo que sabemos con certeza que podemos mejorar, ese es nuestro propio interior.


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