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Conoce más sobre los colibríes y los jardines especiales para ellos

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • La importancia de los colibríes en la naturaleza

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  • Los jardines para colibríes que se han creado en México

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  • Cómo crear un jardín para colibríes en tu casa

Los colibríes son de los animales que más logran cautivar a las personas, quizás porque en su pequeño cuerpo se combinan la delicadeza, la fragilidad, la agilidad y la fortaleza. 

 

A pesar de su diminuto tamaño, su presencia nunca pasa desapercibida y se les considera como símbolos de amor y buena suerte.

 

La leyenda del colibrí, mensajero de espíritus y buenos deseos

De acuerdo con una leyenda maya, esta pequeña ave fue creada por los dioses para transportar sus pensamientos y deseos de un lugar a otro. 

 

Para ello, lo hicieron pequeño y ligero, de modo que pudiese volar con agilidad y tomar los pensamientos y deseos de las personas para llevarlos a sus destinatarios. 

 

También se piensa que estas aves traen mensajes del más allá y que pueden ser manifestaciones del espíritu de una persona fallecida, que le hace saber a sus seres queridos que su alma se encuentra bien y los recuerda.

 

La importancia de los colibríes en la naturaleza

Además, biológicamente son seres increíbles. Son los mejores voladores de la naturaleza y la única ave capaz de volar hacia atrás. Sus alas baten 200 veces por segundo, su corazón late más de mil veces por minuto y en el mismo lapso toman 250 respiros. Para alimentarse, cada día consumen la mitad de su peso en azúcar que obtienen del néctar de las flores. 

 

Los colibríes se encuentran exclusivamente en el continente americano. Existen alrededor de 330 especies, de las cuales 58 se distribuyen en México y 17 son migratorias: se reproducen en Estados Unidos y Canadá y viajan a México para pasar aquí el invierno. En la Ciudad de México predominan dos especies que son endémicas: el colibrí berilo o Amazilia beryllina y el colibrí pico ancho o Cynanthus latirostris

 

Además de su belleza y simbolismo, los colibríes son parte importante del ecosistema y el ciclo vital porque son los responsables de polinizar a un gran número de especies de plantas, ya que son parte del proceso de polinización y ayudan a reproducir sus frutos y sus semillas para dar lugar a nuevas plantas. 

 

Esto se debe a que el 98% de su dieta es el néctar que proviene de las flores, según explica María del Coro Arizmendi Arriaga, profesora e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, en una entrevista para UNAM Global. 

 

De las 58 especies de colibrí que habitan en México, cinco están en algún nivel de riesgo de desaparecer, debido principalmente a la disminución de sus hábitats naturales, a la falta de flores que necesitan para alimentarse y, en menor medida, al comercio ilegal de sus cuerpos como amuleto para atraer el amor.  

 

Jardines para colibríes en México

Con el fin de ayudar a la conservación de estas aves, Arizmendi Arriaga decidió crear en el 2014 un jardín dedicado a los colibríes, el cual se encuentra en la FES Iztacala. En este lugar, la investigadora sembró algunas de las flores preferidas de los colibríes, lo cual atrajo a un gran número de ellos.

 

Debido al éxito de este primer jardín, otras instituciones y escuelas le solicitaron establecer otros. Así, el siguiente se creó en el Instituto de Educación Media Superior Iztapalapa IV, donde no había nada de vegetación y ahora es un sitio verde y amigable para estas aves.

 

Arizmendi indica que ya trabaja en otros jardines. En Ciudad Universitaria tienen programados varios, en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología y en otras dependencias de posgrado.

 

También se han creado algunos en jardines de niños y asilos de ancianos, donde hacen felices a sus habitantes y se ofrece tranquilidad a los colibríes. Otros proyectos de este tipo se encuentran en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia y la Universidad Michoacana. 

 

Adicionalmente, la UNAM tiene una estación de monitoreo de colibríes, que es única en México y es un proyecto en conjunto con Estados Unidos y Canadá, que busca monitorear el estado de las poblaciones para conocer mejor sus hábitos y el número de individuos que las conforman. 

 

Dicha estación se encuentra en la reserva del pedregal de San Ángel, en la cantera oriente de la UNAM, lugar que durante años fue utilizado para extraer piedra y en 1997 se donó a la UNAM y ahora es un lugar increíble, con plantas y árboles que atraen la visita de estas maravillosas aves.

 

En este lugar, el equipo de Coro Arizmendi captura a los ejemplares con la ayuda de una red exclusiva para aves pequeñas y les colocan un anillo especial que ayuda a monitorear los movimientos que tienen, si regresan a la zona y también a fichar el número de hembras y machos, su edad, e incluso cuándo se reproducen. Después de colocarles el anillo, los colibríes son liberados.

 

Crea tu propio jardín para colibríes

Si quieres que los colibríes visiten tu jardín, puedes sembrar flores como mirtos (género Salvia), aretillos, lavanda, toronjil silvestre, cordoncillo, lantanas, muicle, salvia, flor de colibrí, colombina dorada, espinosilla, jarritos, farolito, hibiscus dormilón, mitle cimarrón, tecomaria o clavelina. La mayoría de ellas son plantas con flores con forma de tubo y de color rojo, rosa, morado o amarillo.

 

Además, para darle una fuente de energía extra a los colibríes o para suplir la falta de flores en las temporadas en las que no florecen, la alternativa es colocar un bebedero especial para estas aves

 

Es importante que tú mismo prepares el néctar, ya que el que se suele comercializar contiene un colorante que el organismo de los colibríes no puede procesar. Para prepararlo, combina una medida de azúcar estándar (la que no es tan refinada y tiene un color beige claro) por cuatro de agua y mezcla perfectamente.

 

Llena el bebedero con la miel y la que te sobre, consérvala en refrigeración hasta por 1 semana. Es muy importante mantener limpio el bebedero y cambiarle diario el líquido (aunque no lo visiten las aves) para evitar la proliferación de bacterias que podrían convertirlo en un foco de infección. 

 

Por ello, si no tienes tiempo para realizar diario el procedimiento de lavar y cambiar el néctar, mejor no lo coloques y sólo siembra las flores, ya que la falta de higiene, lejos de ayudar, va a perjudicar a los colibríes.

 

Cuando lleguen a visitarte, respétalos. No los asustes ni molestes y mucho menos trates de capturarlos. Si tienes hijos, explícales por qué no deben hacerlo y enséñales a disfrutar de la presencia de estas aves sin perturbarlas. Así tu jardín lucirá bonito y tendrás su bella compañía con frecuencia.

 

Con información de UNAM Global


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