Sobre las propiedades antidepresivas del semen humano

Harmonía / 2016-05-23

La biología, en su perpetua carrera evolutiva, crea interesantes herramientas para perpetrar la especie. Una de ellas es el semen, el cual es un poderoso y sofisticado cóctel químico, a través del cual la "semilla" masculina se vuelve una especie de manipulador químico para las hembras. 

 

Actualmente se sabe que existen cientos de diferentes proteínas en el esperma humano, si bien no sabemos qué hacen cada una de ellas, se cree que algunas tienen propiedades antidepresivas y en algunos casos --para algunas mujeres-- pueden producir reacciones alérgicas. Menos del 5% de una eyaculación consta de células de esperma, el restante "plasma seminal" consiste de una plétora de hormonas, neurotransmisores, endorfinas e inmunosupresores.  No sólo el semen humano es un cargado cóctel, en animales tan simples como la mosca Drosophila melanogaster, investigadores han identificado más de 133 tipos de proteínas. Se sabe que varios animales, el semen llega a influir e incluso a manipular el comportamiento de la hembra, en algunos casos ayudando a que un macho sea preferido sobre futuros competidores.

 

En el caso del ser humano, existen una serie de estudios que apuntan a que el semen produce diversos efectos neurofisiológicos en las mujeres. Existe evidencia, por ejemplo, que las mujeres que tienen sexo sin protección durante el embarazo tienen menos probabilidades de sufrir peeclampsia que aquellas que utilizan condón. Se cree que el semén podría ayudar a regular el sistema inmune de la mujer o tener, entre su abundante abanico de químicos, sustancias anti-inflamatorias. 

 

El estudio seminal (sin albur) en este sentido fue el realizado por Gallup y Burch en los años 90 en la Universidad de Nueva York en Albany. El Dr. Gallup notó que las mujeres lesbianas en el campus que vivían con otras mujeres no exhibían el "efecto McClinok" en el cual se observa la sincronización del ciclo menstrual. De aquí Gallup probó una serie de variables y propuso la hipótesis de que la sincronización menstrual podía estar ligada a los efectos del semen en las vías reproductivas femeninas.

 

Los científicos sabían que la vagina es de hecho una vía de administración y absorción de sustancias químicas muy efectiva que puede utilizarse en el tratamiento farmacológico.  En el caso de la sincronización menstrual aparentemente esto ocurre debido a que el semen estaría influyendo la producción de ciertas feromonas a través de las cuales se empalman estos ciclos menstruales. De nuevo aquí parece estar operando un mecanismo evolutivo de protección. 

 

Analizando los componentes del semen y encontrando numerosas sustancias de potencial "antidepresivo", Gallup y Burch luego decidieron investigar si el semen actúa como un antidepresivo. Para probar esto, los científicos sondearon a 293 mujeres en la universidad de Nueva York en Albany para averiguar sus conductas sexuales. A partir de una serie de cuestionarios determinaron una medida indirecta de plasma seminal circulando y luego cotejaron esto con una prueba para determinar la depresión. 

 

Los resultados del estudio señalan que las mujeres que tenían relaciones sexuales y no usaban "nunca" protección tenían menos síntomas de depresión que aquellas que usaban condón "a veces" o "siempre". Las mujeres que tenían sexo de manera crónica pero utilizando protección no mostraron menos síntomas de depresión que las que no tenían sexo. Lo que sugiere que no es el sexo en sí lo que eleva el estado de ánimo sino, según los investigadores, los fluidos seminales fluyendo por el cuerpo femenino

 

A partir de esto Gallup ha teorizado diversas propiedades en el semen humano, incluyendo que contiene ciertas hormonas femeninas  (como la hormona folículo estimulante) que pueden estimular la ovulación femenina y también algunos posibles beneficios cognitivos.   

 

En el caso de estos estudios es importante leerlos con un grano de sal y mucha madurez. Primero debemos considerar que los beneficios psicoactivos del semen pueden ser parte de todo un complejo psicoemocional, en el que existe cierta dificultad en separar las relaciones sexuales sin protección con las relaciones de pareja estables (las cuales suelen realizarse con más frecuencia sin protección) y así el cóctel antidepresivo puede tener un fuerte componente emocional --si bien es cierto que estudios posteriores han determinado que el semen en teoría sí cuenta con químicos antidepresivos.  Por otro lado, los riesgos de tener sexo sin protección son mucho mayores en cuanto a costo beneficio que lo que se puede encontrar en el "consumo vaginal" de semen psicoactivo. Aunque esto suene un poco descabellado, es necesario replicar estos estudios y quizá analizar la posibilidad de que los mismos beneficios puedan ser obtenidos vía oral -- recordando que en el sexo oral también es recomendable utilizar protección para evitar enfermedades contagiosas. Tal vez las propiedades benéficas del semen pueden de alguna manera "sintetizarse" y utilizarse sin los riesgos que conlleva el sexo sin protección, aunque también es probable que dependan de una serie de factores y tengan un efecto de gestalt o un efecto holístico con el sexo y con la intimidad emocional. 

 

Con información de: http://blogs.scientificamerican.com/bering-in-mind/an-ode-to-the-many-evolved-virtues-of-human-semen/

 

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