Sexo sagrado, transmutación energética y homosexualidad

Harmonía / 2017-05-19

Muchas personas se preguntan si las prácticas sexuales descritas en el yoga y en el tantra que plantean la unión y transmutación de la energía masculina y femenina son exclusivas de la sexualidad heterosexual, que representa de manera más explícita estos dos polos. Aunque es una pregunta común, en realidad parte de una perspectiva que olvida el hecho de que el ser humano no es solamente masculino o femenino, sino que es masculino-femenino, con una tendencia mayor que se expresa genéticamente como un sexo específico con una particular capacidad reproductiva. Este mismo entendimiento existe en la religión y en el misticismo, donde en numerosas tradiciones se habla de un ser humano universal o arquetípico que es hermafrodita o andrógino, del cual todos los seres humanos, hombres y mujeres, son una expresión.

 

Esto es lo que representa el mito hinduista de Ardhanarishvara. Se tienen representaciones del dios supremo Shiva como Ardhanarishvara; esto es como la unión de lo masculino y femenino, Shiva y Shakti, o purusha (espíritu) y prakriti (naturaleza o materia). Explica Sadhguru:

 

Esto básicamente intenta mostrar que lo masculino y lo femenino están igualmente divididos dentro de ti. Y cuando él la incluye a ella se vuelve extático. Lo que se está diciendo es que cuando el masculino interno y el femenino interno se encuentran, entras en un estado perpetuo de éxtasis. Si lo intentas hacer afuera, nunca dura, y todo los problemas que prosiguen son un drama interminable. 

 

Aquí yace la clave: la sexualidad sagrada, la alquimia, el proceso de unión o yoga energético ocurre dentro del individuo cuando elimina la dualidad con la unión de estos principios complementarios. El acto sexual físico externo es sólo una herramienta, pero no es la alquimia o transformación en sí misma.

 

En el tantra se habla de dos gotas que existen dentro del cuerpo de todas las personas, la gota femenina roja y la gota masculina blanca, que deben unirse en el corazón. Para hacer esto se generan diferentes prácticas --sólo algunas pocas son sexuales-- en las que un calor interno hace que estas gotas se encuentren en el corazón, un proceso que se equipara con la iluminación.

 

El sexo homosexual puede tener sin problemas este aspecto de transformación utilizando la energía femenina y masculina; lo importante es que los indviduos sean sensibles y logren conducir su propia masculinidad y feminidad interna. Homosexuales o heterosexuales, los hombres deben ser capaces de reconocer y usar su masculinidad y su propia feminidad; y las mujeres igualmente deben relacionarse con sus dos aspectos. Definirse como sólo una cosa es algo que limita las posibilidades de la expresión extática del sexo y la espiritualidad. De hecho, a lo que lleva la sexualidad sagrada es a descubrir que una persona no es ni mujer ni hombre, sino que es una expresión de la totalidad.

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