¿Realmente los hombres pueden tener orgasmos múltiples?

Harmonía / 2017-08-30

En términos del placer sexual las mujeres, se cree, tienen al menos la ventaja de que pueden tener orgasmos múltiples. Una sesión de sexo no está definida por ni culmina en la emisión que es la eyaculación. Quizás cuando el vidente griego Tiresias respondió a la interrogante de Júpiter y Juno diciendo que la mujer gozaba más en el sexo tenía los multiorgasmos en mente. Ahora bien, en los últimos años, en parte tomando de una exportación oriental, fundamentalmente de textos taoístas pero también existente en el tantra hindú y budista, se ha popularizado y empezado a investigar la posibilidad de que el hombre también pueda gozar de múltiples orgasmos.

 

Aunque existen en la literatura médica casos sumamente raros en los que los hombres pueden tener orgasmos eyaculatorios uno tras otro, esto es generalmente por algún trastorno o algún uso de estimulantes, ya que en la gran mayoría de los casos después de la eyaculación sigue un periodo refractario, el cual varía pero suele ser de más o menos 30 minutos.

 

Textos emblemáticos como El tao del sexo y sobre todo El hombre multiorgásmico de Mantak Chia, han introducido en la conciencia popular la idea de que el hombre puede multiplicar su orgasmo, basándose en el concepto taoísta de la recirculación de la esencia vital. Sin embargo, no queda del todo claro si lo que se enseña son técnicas para prolongar el coito y controlar la eyaculación o si realmente se tienen muchos orgasmos, sin eyacular propiamente.

 

Existen diversas técnicas de control de la eyaculación, basadas fundamentalmente en el entrenamiento del músculo pubococcígeo (el cual se hace patente cuando cortamos el acto de orinar). Estos ejericios se conocen como Kegels. Un dominio de cierto tipo de Kegels permite cortar en seco la eyaculación, pero existe controversia sobre si esto califica como un orgasmo en todo su esplendor o sólo es una versión contenida del orgasmo.

 

El taoísmo, en lo que se basa la versión pop new age de Mantak Chia, enseña una serie de técnicas de alquimia interna para recircular la esencia vital, utilizando una respiración que lleva lo que podíamos llamar la energía orgásmica hacia arriba, al cerebro, y la recircula. De nuevo, es difícil decir si esto califica propiamente como un orgasmo, pero las personas que lo practican afirman que se trata de una forma de orgasmo en "olas" de energía, acaso más sutil pero más completo en su rango de acción (en todo el cuerpo). Lo que es indudable es que estas técnicas tienen beneficios para la conservación de la energía del individuo, ya que cuando no se retiene el semen, según el taoísmo, se pierde invaluable esencia vital. No obstante, para algunos médicos esto presenta un riesgo para la prostata. 

 

Una técnica distinta para alcanzar el mítico Multi-O ha sido desarrollada por Jack Johnston, un terapeuta que considera que la clave está en el punto G masculino, al cual sitúa en el perineo. La estimulación del perineo, señala, puede producir pequeños orgasmos. Johnston llama a su programa The Key Sound Multiple Orgasm, lo que se refiere a usar un sonido clave en sesiones de estimulación del perineo en donde las vibraciones "desencadenan los secretos de los orgasmos múltiples". Se trata de un reentrenamiento del placer ya no hacia un falocentrismo, sino a una noción holística. Johnston enfatiza que el orgasmo está conectado con todo el cuerpo de manera neurológica y puede sentirse así, sólo debemos de entrenarnos para volvernos sensibles a su expansión, a las olas de energía que empiezan a fluir por todo el cuerpo.

 

Sin duda la técnica suena interesante pero, de nuevo, llegamos al punto de que la definición de lo que es un orgasmo es bastante tenue, y lo que para una persona puede ser un orgasmo para otra es sólo una estimulación sexual mediana.

 

Mención aparte debe hacerse del sexo tántrico que se practica en el budismo y en el hinduismo, que para practicarse implica que se debe no sólo tener un control total de la eyaculación sino del mismo deseo sexual y el apego hacia la pareja o consorte. En el sexo tántrico se exploran los llamados "placeres del bindu", esto son las gotas endócrinas y energética de la esencia vital, que son circuladas por el canal central del cuerpo sutil para producir experiencias de éxtasis que, según los practicantes, trascienden el orgasmo común y son usadas para lograr estados elevados de conciencia, lo que en algunas tradiciones también se conoce como el despertar de la kundalini.

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