¿Qué sucede cuando dejas de masturbarte?

Harmonía / 2016-04-29

¿Es buena o mala la masturbación? Esto es algo que no puede responderse con un simple sí o no. Para algunos psicológos y neurocientíficos la masturbación puede ser algo positivo, una forma de eliminar tensión o incluso de autoexploración y autoconocimiento encaminado a superar la frustración sexual. Para muchas tradiciones religiosas y espirituales, la masturbación puede tener una connotación negativa, al posiblemente desperdiciar la esencia vital e incurrir en una contaminación mental. A estas posiciones, debemos añadir el problema de la pornografía, una de las adicciones características de nuestro tiempo que afecta neurológica y socialmente a los individuos.

 

En los últimos tiempos se ha generado en Internet una especie de microtendencia de dejar la masturbación, esto específicamente entre hombres, pero que también podría aplicarse a mujeres que son adictas a la masturbación o a la pornografía.  El periodista Ed Smith de Vice en el Reino Unido hizo un experimento de abstinencia por 21 días y notó  importantes beneficios. "Logré hacer labores domésticas, mantuve la casa limpia y terminé proyectos que la procrastinación me había impedido realizar. Me di cuenta que un periodo de sequía auto-impuesta puede ser mejor para el cuerpo, mente y alma de lo que hubiera creído". Es posible que el proyecto mismo, como especie de programación, haya influido en su desempeño positivo (una limpieza doblemente sugestiva). Aunque también hay que mencionar que algunas personas dedican extensos periodos de tiempo a la masturbación, en esos casos dejarla libera gran cantidad de tiempo, lo cual es por lo menos oportuno.

 

Otro caso interesante en la Web es el del programador Alexander Rhodes quien compartió su experiencia en el sitio UpVoted. Rhodes tenía un serio problema de abuso de esta actividad, por lo que es lógico que reportara: "gané una energía que puede ser aplicada a todas las áreas de la vida".

 

La red social Reddit tiene una comunidad llamada No-Fap en la que se comparten experiencias dejando la masturbación y se comparten recursos y apoyo moral. Esto es especialmente útil en personas adictas o en personas que no pueden hablar sobre este tema todavía estigmatizado en la sociedad. 

 

En el caso de la masturbación habitual que recurre a un mismo estímulo, como puede ser la pornografía, esto tiende a establecer un circuito de recompensa de dopamina. El autor del libro Porn Circuit, Sam Black, explica que cuando vemos pornografía se libera dopamina, el neurotransmisor responsable de la emoción y el aprendizaje. Esto genera la sensación del deseo y la avidez de recibir un placer (una recompensa de dopamina) que pueden  a mediano plazo crear un sentido de urgencia por recibir el mismo estímulo. Lo anterior forma una especie de vínculo entre la persona y el porno (como podría ser entre dos amantes) y hace que el cerebro de una persona la pueda estar pidiendo que obtenga esa dopamina: algo así como "acuérdate dónde obtuviste tu dosis anterior y ve ahí". Estos hábitos van reforzando una serie de conexiones neurales que se convierten en un estado base del cerebro: neurons that fire together wire together.

 

El problema de esto es que la dopamina ayuda a enfocarnos y a mantenernos en un estado de alerta, por lo que si vivimos en este ciclo de porno-recompensa, padeceremos los "bajones" en los momentos en los que no estamos recibiendo el estímulo, es por ello que el porno se puede volver tan adictivo.  Al mismo tiempo, debido a que hemos establecido un ciclo particular de recompensa con algo que está siempre a nuestra disposición, listo para satisfacer nuestros deseos más particulares, es posible que sólo el porno nos de ese placer rico en dopamina y que la vida real se compare desfavorablemente con la pornografía, algo que además  puede mezclarse con la imagen irreal de la sexualidad que proyecta el porno. El riesgo de la masturbación es también casarse con ella, aunque esto ocurra inadvertidamente, y perderse de las posibilidades de la sexualidad en pareja.

 

Hay que mencionar, por otro lado, que la masturbación, según el profesor Jim Pfaus de la Universidad de Concordia en Montreal, puede ser un "gran reductor del estrés" e incluso la estimulación de la fantasía sexual puede enriquecer el proceso creativo. En esto coincide el psicólogo James Hillman, quien en su libro Pan y la pesadilla, esboza lo que sería una masturbación sagrada, una rienda suelta de la energía libidinal, la cual no considera una aberración de la naturaleza, sino que puede ser un acto conectado justamente con aspectos primordiales del instinto y la expresión sexual.

 

Otro efecto que puede ser importante para algunos hombres es que dejar la masturbación por periodos de 24 a 48 horas, según Pfaus, mejora la calidad de las erecciones, esto debido a que el estado de frecuencia masturbatoria activa el tono parasimpático, lo cual disminuye el flujo de la sangre a los genitales durante un estado refractorio.

 

Para completar esta perspectiva no debemos dejar de lado lo que pensaban al respecto las tradiciones antiguas. Los taoístas especialmente abordaron este tema, enfatizando que el hombre debe de conservar su semen ya que de otra forma perderá su esencia vital y tendrá una afectación en su nivel de energía y salud. Para las mujeres, los taoístas no limitan los orgasmos pero sí llaman a aminorar el flujo menstrual, por donde se escapa también la esencia vital. 

 

Evitar la pérdida de la esencia vital que ocurre con la eyaculación no significa necesariamente el celibato o la abstinencia de la masturbación. Los taoístas de hecho desarrollaron numerosas técnicas de alquimia sexual que permiten tener relaciones recirculando el semen sin llegar a la expulsión de este valioso líquido. Algunos de los ejercicios pueden practicarse de manera individual, así es plausible pensar que se puede practicar una masturbación con fines energéticos, sin eyaculación, ligada a una especie de meditación erótica. 

 

En el caso del budismo, uno de los cinco preceptos es no incurrir en mala conducta sexual. La definición de esto se presta a interpretaciones, pero generalmente se considera que el budismo no condena la masturbación en personas seculares pero sí la prohibe para los monjes. En otras palabras, si tu único deseo "ardiente" es eliminar el deseo y alcanzar la iluminación ciertamente no debes de masturbarte, si lo tuyo es algo más terrenal y no te interesa tanto la purificación espiritual, no hay mucho que perder. La definición, pese a su apertura interpretativa, puede servirnos como una orientación moral y autorreflexiva. Nos podemos preguntar, ¿realmente nos está haciendo bien masturbarnos? ¿Estamos aplacando una necesidad y por lo tanto esto nos permite estar más calmados y llevar una mejor vida o, por el contrario, estamos generando más deseo y más miseria, fabricando fantasmas, apegos y nuevos obstáculos? Una forma de situarte es observar tu cuerpo y tu mente antes y depsués de la masturbación: ¿Te sientes más relajado? ¿Te sientes más cansado?

 

En general la mayoría de las religiones están en contra de la masturbación, algunas más explícitamente que otras, bajo la noción de que no contribuye a la purificación de la mente y el cuerpo, algo a lo que están orientadas las religiones. Pero encontramos algunas escuelas del hinduismo, por ejemplo, que no la reprueban. De ahí que el Kama Sutra de instrucciones para "ordeñar el león" de manera bastante efusiva.

 

De todo lo anterior podemos concluir que la masturbación debe también realizarse con conciencia y moderación. Sabiendo que puede llevar a problemas de adicción, pero que en algunos casos puede relajar a una persona. Algunas personas tal vez se puedan beneficiar de esto, especialmente si incluyen su imaginación --y no la pornografía como un soporte del cual dependen. Otras quizás pueden beneficiarse de abandonar del todo la masturbación y cultivar su esencia vital y en este sentido alinearse con un camino tradicionalmente más espiritual.

 

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