Por qué nos involucramos en triángulos amorosos y cómo podemos salir de ellos

Harmonía / 2017-01-26

Enamorarse de una persona que se encuentra en una relación con alguien más o que está indecisa entre nosotros y otra persona puede ocasionarnos mucho  sufrimiento. Los triángulos amorosos dañan nuestro autoestima, nos provocan ansiedad y crean en nosotros la falsa necesidad de competir por el amor de alguien, como si las relaciones fueran un concurso y no algo libre y espontáneo en donde dos individuos desean compartir sus mundos.

 

Regularmente, en la mayoría de los triángulos amorosos existe un narcisista que se aprovecha de la situación para inflar su ego mientras el resto de los involucrados sufren y se angustian. Si te encuentras en una situación similar, es momento de que tu amor propio sea más fuerte y termines con esa relación tóxica. Recuerda que lo que inicia mal, muy difícilmente mejorará. ¡Deja de lastimarte!

 

¿Por qué caemos en un triángulo amoroso?

 

  • Rivalidad fraterna. Es probable que de niños, e incluso a la fecha, hayamos sentido que debíamos competir con nuestros hermanos por el amor o la atención de nuestros padres quedando siempre en desventaja. 
  • Miedo al compromiso. Cuando la persona de la que te enamoras ya está comprometida con alguien más no hay nada que temer pues las cosas no pueden ponerse serias, al menos no contigo.
  • Padre o madre ausente. Cuando uno de los padres está ausente su lugar es sustituido por el hijo/a, por lo que éste desarrolla sentimientos de estar usurpando un lugar que no le corresponde y los traslada a sus relaciones amorosas.
  • Inseguridad y baja autoestima. Podría ser que en el fondo no nos sintamos dignos de ser amados incondicionalmente y creamos que tenemos que conformarnos.
  • Necesidad de validación. Muchas veces lo que se busca al involucrarse en un triángulo amoroso es "demostrar" que se es mejor que la otra persona, lo cual siempre termina en mucha frustración.

 

¿Cómo podemos romper con un triángulo amoroso?

 

  • El primer paso es reconocer que se trata de una situación que nos daña y que una relación de este tipo jamás va a funcionar.

 

  • Poner un alto a la situación y no permitir que se nos manipule para continuar en ella.

 

  • Encontrar formas de sanar nuestro amor propio que sólo dependan de nosotros y no de la validación ajena.

 

  • Identificar las situaciones familiares que se reproducen en nuestro comportamiento y hacerlas conscientes.

 

  • Trabajar en nuestras heridas infantiles; tratar de desanudar las formas tóxicas de vincularnos con nuestros padres y hermanos.

 

Por último, lo más importante a tener en cuenta para salir de un triángulo amoroso es que merecemos una relación sana que nos haga felices. Nada de conformarse.

 

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