¿Por qué cada vez más adolescentes buscan hacerse cirugía vaginal cosmética?

Harmonía / 2016-05-04

Las mujeres adolescentes hoy en día crecen con una enorme presión sobre su imagen corporal, siendo bombardeadas por imágenes mayormente sexualizadas de modelos y actrices que transmiten un ideal de belleza y estatus poco menos que inalcanzable. Esto ha hecho que existan problemas de salud por el deseo de conformarse a un paradigma de belleza esbelta o que muchas jóvenes busquen operarse para aumentar el tamaño de sus senos y gluteos o incluso a veces reducirlos, como también reducir su cintura, nariz y ahora su vulva. Una sensación perenne de tener un cuerpo inadecuado, por una u otra razón.

 

Recientemente el New York Times publicó un artículo sobre una inquietante tendencia notada por los ginecólogos en Estados Unidos: la creciente demanda entre adolescentes por efectuarse una cirugía cosmética para reducir o moldear la forma externa de su zona genital (la operación se conoce como labioplastia). Esto ha propiciado que se tomen medidas para regular estas operaciones y que se desarrolle un plan para desincentivar las mismas, incluyendo tratamiento psiquiátrico. 

 

Las cifras indican que en el 2015, 400 niñas de 18 años o menos se realizaron una labioplastia, un incremento del 80% en sólo un año en Estados Unidos. Y si bien esta cifra no es todavía muy significativa, la tendencia hacia "una vagina de diseñador" es altamente preocupante, ya que en la mayoría de los casos estas cirugías no tienen ninguna justificación funcional. Es por ello también que se ha detectado un mercado creciente en otros países donde existen médicos que tienen menos supervisión institucional.

 

Esta misma operación goza de cierta popularidad entre mujeres más grandes bajo la rúbrica de "rejuvenecimiento vaginal", al tensar los músculos internos y externos de la vagina a la vez que también se moldea la forma de la labia menor. La cirugía se promueve, dice el NY Times, entre mujeres que han tenido hijos (y, sí, la cirugía cosmética tiene un fuerte aparato de marketing). En general lo que se busca es tener una vagina más chica, algo que es propio de la imagen que proyecta la pornografía, de la misma manera que en el caso de los hombres existe una presión y un mercado para el agrandamiento del pene. 

 

El problema de esta situación --más allá de la inquietante causa detrás de esta inconformidad con la propia anatomía-- es que esta operación podría tener efectos colaterales importantes. Existen numerosas terminaciones nerviosas en la zona en la que se realiza la intervención por lo que se puede producir una pérdida de la sensación de excitación sexual, entumecimiento, dolor o hasta existe un riesgo de cicatrices. Esto llama la atención, algunas jóvenes podrían estar buscando tener una "vagina perfecta" --conforme a los estándares del porno o de imágenes de modelos que ven en Internet-- para lucir en el acto sexual, y sin embargo este gozo de la propia imagen puede que sea el único gozo que les quede en sus relaciones sexuales. Habrán convertido el sexo en un vano narcisismo disociado de la experiencia real del cuerpo.

 

Esta tendencia debe añadirse a la ya bien asentada tendencia de modificación corpooral entre adolescentes (tatuajes, aumentos de senos, correcciones de nariz, perforaciones u obsesivos cambios de look), algo que de manera llamativa parece incrementarse justo antes de los nuevos cursos escolares como una forma de llamar la atención y que algunos teorizan se debe al ejemplo de los medios de comuncación y a los ejemplos que dan las artistas que constantemente están "reinventando su look". Por supuesto también debe entenderse bajo el contexto en el que viven los adolescentes, la necesidad de pertenencia por una parte y por otro lado de desatacarse del grupo. Todo esto en un entorno mayormente materialista y hedonista, donde el éxito, la belleza, y el valor son definidos o altamente influenciados por la aparencia física. 

 

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