Lo que debes saber para disfrutar de la pornografía

Harmonía / 2016-02-26

El sexo que vemos en las películas porno no es real, esto lo sabemos todos. Sin embargo, muchas personas aún creen que la pornografía es una manera de "educarse" en cuestiones sexuales. Ven pornografía para "aprender", en lugar de para "proponer" y justo esta confusión genera muchas frustraciones, pues en la vida real es muy poco probable que un hombre pueda mantener una erección durante dos horas seguidas o convencer a dos chicas desconocidas de hacer un trío con él. Del mismo modo, muchas mujeres que ven pornografía pueden sentirse incómodas con su propia desnudez al comparar su cuerpo con el de las actrices, o llegar a creer que algo está mal con ellas porque no disfrutan el sexo paradas de manos o en alguna de esas posiciones extrañas cuya finalidad son las tomas interesantes y no los orgamos.

 

Y es que la finalidad del porno no son los orgasmos, al menos no los de los actores, ellos pueden ni siquiera estar disfrutando de la situación, su trabajo es lograr que sea el espectador quien disfrute, porque, y esto es lo que nunca debemos olvidar: la pornografía es un espectáculo. No podemos esperar que nos eduque como no podemos esperar que nos eduque un programa de variedades en la televisión, su propósito es el entretenimiento, y, por lo tanto, es una ficción.

 

Esto no significa que las personas en la vida real no sean capaces de disfrutar la relaciones sexuales tanto o más que los personajes de una película porno. Tanto hombres como mujeres podemos (y deberíamos) gozar profundamente del sexo, sin embargo, no tiene que ser en los mismos términos que la pornografía propone. En primer lugar porque la mayoría de las veces la industria está orientada en satisfacer a un publico masculino casi en su totalidad, por lo que las situaciones y fantasías que se representan no siempre son deseables para las mujeres. Además, el porno no está ahí para ponernos el ejemplo, no significa que porque disfrutemos viendo algo necesariamente queramos practicarlo.

 

Pensemos por ejemplo en los deportes, futbol o danza, disfrutamos verlos, nos emocionan, pero jamás esperamos que cuando jugamos o vamos a bailar tengamos que hacerlo como los profesionales que vemos por televisión, lo mismo pasa con la pornografía, quienes la hacen son justamente profesionales entrenados como deportistas, es su trabajo y para muchos de ellos es divertido. Tendría que ser divertido para nosotros también, no un manual que debamos estudiar. Si tenemos esto claro, nuestra experiencia como espectadores será mucho más placentera.

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