3 razones por las que el porno perjudica tu desempeño sexual

Harmonía / 2017-05-25

Con el acceso masivo a la pornografía en internet se han generado nuevas condiciones, entre ellas la disfunción sexual por consumo de porno. Muchos hombres tienen especialmente problemas para alcanzar erecciones, eyacular o satisfacer a su pareja, entre otras cosas. Otro tema importante es cómo el porno modifica nuestra relación con el sexo real, en términos de generar una imagen distorsionada de la sexualidad con la que las personas que ven mucho porno filtran sus relaciones. A continuación, tres razones por las cuales el porno puede afectar tu sexualidad de manera negativa.

 

1. El porno está asociado a la disfunción sexual

El departamento de urología de San Diego reveló hace unos días que entre los pacientes que vienen a recibir tratamiento por problemas de disfunción sexual, el 21% ve pornografía entre tres y cinco veces a la semana, mientras que el 4.3% admitió consumira entretenimiento para adultos 11 veces a la semana o más. En una declaración presentada por la Asociación Americana de Urología se dice: "Al evaluar la disfunción sexual en personas de 20-40 años, se sugiere que existe una correlación entre el consumo de pornografía y la disfunción sexual". El urólogo Joseph Alukal señala que las personas que ven pornografía y se masturban frecuentemente podrían estar estableciendo un hábito con el que "es menos probable que se interesen en encuentros sexuales en el mundo real".

 

2. Crea una imagen irreal de la sexualidad

Aunque mucha pornografía juega con la fantasía de que es real, de que son amateurs, hombres y mujeres (y hasta adolescentes) "reales", o la famosa "girl next door", esto es un completo engaño en la mayoría de los casos. El sexo del porno no es real; está idealizado o distorsionado para apelar a las demandas de consumo y satisfacer generalmente una fantasía sexual ligada al poder o, no menos importante, a la sensación de frustración. Esto, en menor o mayor medida, genera que las personas que ven porno juzguen sus relaciones bajo el fitro de la pornografía, que comparen a sus parejas y se comparen ellos mismos con los actores del porno y que busquen emular en su desempeño lo que ven en los videos. Sobra decir que los resultados no suelen ser muy buenos, en la medida en que la realidad no se ajusta al porno.

 

3. El porno fomenta la autogratificación y no el amor

La imagen que produce el porno es que todo se trata de un placer casi violento. De la eyaculación, del orgasmo frenético, de la gimnasia sexual. Indudablemente el placer es parte central del sexo, pero hay algo que no puede estar por definición en el porno y que tener una sexualidad influida por la pornografía suele hacer más difícil. El sexo en su aspecto erótico se trata de la intimidad emocional, del amor, y no sólo de satisfacer una necesidad biológica o de acabar con el estrés de la vida diaria. Existen videos de porno que buscan traer una especie de arte erótico a la pornografía pero son casi siempre fallidos, en tanto que el mensaje, el contenido, no puede disociarse del medio (el hecho de que se está viendo un video porno en una computadora, con actores, etc.). La realidad es que el mejor sexo es siempre el sexo en el que hay amor, lo cual no significa que otras formas de sexo no puedan ser sanas o gratificantes, pero tener una sexualidad en la que ni siquiera se asoma el amor es no vivir el potencial sexual del ser humano.

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