Esta es la importante diferencia entre el sexo y el erotismo

Harmonía / 2017-12-04

El crítico Roland Barthes dijo alguna vez, después de visitar Estados Unidos, que "la sexualidad está en todas partes menos en el sexo". Acaso la frase de Barthes hacía referencia a que, en Estados Unidos, de mano de la publicidad que hacía uso del sexo para vender productos, lo sexual era ubicuo y, en su ubucuidad, hacía brillar por su ausencia lo verdaderamente erótico. Lo erótico como dice Octavio Paz es "sexo y otra cosa". Esa otra cosa es lo que no puede hacerse meramente explícito: la fantasía, la imaginación, el deseo y sus gestos sutiles y salvajes. Sigue Paz en La Llama Doble:

 

Sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamaríamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones, y condensaciones que transforman la sexualidad y la vuelven muchas veces incognoscible. Como en el caso de los círculos concéntricos, el sexo es el centro y el pivote de esta geometría pasional.

 

El sexo es obviamente el instinto biológico cuyo fin es la reproducción. Para activar esta importante conducta, la naturaleza se sirve del placer. Esto es lo que define al sexo y a la vez comienza su trascendencia: el sexo es sensación de placer. Este hecho desencadena toda una serie de agregados, toda una mitología circundante. El hombre fantasea, imagina, codicia, se obsesiona, divinza incluso el sexo por este hecho esencial: el sexo entrega un placer que no encuentra en ninguna otra parte.  Aquí la sexualidad es transfigurada por el erotismo. Si seguimos a Paz y a la biología materialista, podemos decir que el sexo se ama y el sexo produce un amor pasional. Se le llena de cultura y poesía y se vuelve una sustancia no sólo material, sino eminentemente mental y hasta espiritual. El erotismo, dice Paz, "es sexualidad socializada y transfigurada por la imaginación y la voluntad de los hombres... el erotismo es invención, variación incesante, el sexo es siempre el mismo... en todo encuentro erótico hay un persona invisible y siempre activa: la imaginación, el deseo" quien, además sugiere, que en el erotismo siempre hay dos (cuando es autoerótico) y tres por lo menos cuando es en pareja: ese otro es la fantasía. La fantasía, como sugiere Jung, es una fuerza creadora de realidades. El sexo crea otros cuerpos, pero el erotismo crea otras realidades, otros mundos para que la mente los viva.

 

Dice Paz que el sexo es repetición, es impulso mecánico, mientras que el erotismo es varia invención, es el juego imaginativo que reverdece el sexo. Sin erotismo, el sexo es algo meramente animal y hasta robótico, con el erotismo, en cambio, el sexo puede ser algo divino o demoniaco.  El erotismo niega la mera reproducción y coquetea con una trascendencia del propio ser en el abrazo o la fusión. "Deseo: un disparo hacia el más allá", dice Paz. El deseo detrás del erotismo es la unidad perdida, recobrar la sensación de completud, aniquilar la separación, beber de un mar inagotable. 

 

Vemos entonces la importancia de lo erótico, que es lo que puede animar, dar espíritu y refrescar una vida sexual. Es lo que podría darle a la sexualidad una energía que va más allá de lo físico, una energía psíquica en la que se mezclan la imaginación, la emoción, la ternura y la compasión. El erotismo es la perpetua reinvención del deseo, del acto primario de tender hacia el otro, la sensación eléctrica de una flecha que se entierra, la promesa que hace el placer de trascender.

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