The Glitoris: un clítoris dorado gigante cuyo fin es maravillar y concientizar

Harmonía / 2017-01-30

La artista Alli Sebastian Wolf ha recibido mucha atención recientemente por su pieza de arte y activismo The Glitoris. Se trata de un clítoris brillante 100 veces más grande que un clítoris común, el cual está cubierto de terminaciones nerviosas que son luces que se encienden "como una divina disco ball". 

 

La espectacularidad de este órgano del placer femenino, el cual tuvo una reciente aparición en un concierto de la artista Amanda Palmer en Australia, tiene el fin de llamar la atención y educar para avanzar en la igualdad de género. Wolf bromea con que no descansará "hasta que haya igual de clítoris rayados que penes en los muros de los baños públicos". La idea matriz de The Glitoris es reflejar en su estructura las propiedades del clítoris, en corto: que es fabuloso, divertido y de una interacción altamente placentera.

 

The Guardian publica una nota, utilizando The Glitoris como lo que llama clitbait (el clítoris como anzuelo para concientizar y generar clics no sólo en la página sino en la anatomía), en la que difunde una serie de datos interesantes curados por Wolf. Entre los datos sorprendentes están el hecho de que el clítoris tiene 8 mil terminaciones nerviosas sólo en su punta, el doble de las que tiene el pene; puede agrandarse más del 300% de su tamaño al llegar al punto de máxima excitación y su tamaño promedio es superior al del pene; los orgasmos, ya sean por penetración o por el llamado punto G, son en realidad clitóricos; es la única parte del cuerpo cuya razón de ser parecer radicar sólo en el placer; aparentemente el clítoris no envejece con la edad, aunque sí crece en tamaño. 

 

Por último, un dato importante es que este fabuloso órgano no la ha pasado tan bién durante mucho tiempo, debido a que en ciertas culturas suele sufrir mutilaciones o a que históricamente las mujeres que han buscado activamente su satisfacción sexual (incluyendo con personas de su propio sexo) han sufrido discriminación y condena (incluso, algunas de las llamadas "brujas" no eran más que lo que hoy llamaríamos mujeres sexualmente libres).

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