Cinco formas en las que el yoga ayuda a mejorar tu desempeño sexual

Harmonía / 2015-11-22

El yoga ha llegado a Occidente como una versión "lite", ligado más al fitness que a su entendimiento original como una disciplina espiritual. La palabra "yoga" en sánscrito significa "yunque" o "unión"; específicamente, el yoga como lo concibe el maestro Patanjali o la tradición védica es la ciencia o arte de la unión con lo divino o con las energías universales del cosmos. El universo del misticismo de la India es un universo de analogías y por eso una de las principales representaciones del yoga es el acto sexual. Shiva, el mítico inventor del yoga, es representado unido a su consorte Parvati en una cópula que dura millones de años, en un estado de éxtasis perpetuo.

 

Según William J. Broad, autor de The Science of Yoga: The Risks and the Rewards el hatha yoga, una de las versiones más populares del yoga en Occidente, se desprendió de una rama tántrica (esotérica) en la que se buscaba "fusionar los aspectos masculinos y femeninos del cosmos en un estado de conciencia extática" y que esta disciplina desde un principio incorporó a sus asanas relaciones sexuales para acelerar el proceso de fusión con lo divino, algo que sólo permite un incremento de energía en el cuerpo. Broad explica que por esto no debe sorpredernos que el yoga esté tan sexualizado en nuestra sociedad. Habría que decir, sin embargo, que reducir el yoga al sexo, sería un despropósito, de igual manera que reducirlo sólo a fitness es limitar lo que es un proceso mucho más amplio de gnosis o conocimiento.

 

Dicho lo anterior, no hay duda que el yoga provee una plantilla para explorar la sexualidad de manera más sutil y con mayor manejo de la energía. 

 

1. La respiración

El yoga, como es evidente, tiene su fundamento en la respiración, en la inhalación de prana (la energía vital) y en la exhalación (la transmutación del macrocosmos en el microcosmos). Respirar permite que fluya la energía por los nadis o canales. La respiración profunda y consciente permite una mejor circulación y por lo tanto una mejor respuesta de excitación genital. La respiración es una forma de llevar el ritmo, de relajarse y compenetrarse en una danza erótica. El yoga es un buen maestro de baile para soportar la intensidad de estímulos que puede propiciar el sexo.

 

Algunos textos hinduistas hablan de que el universo manifiesto es solamente el proceso de exhalación de la divinidad; su exhalación es su reintegración a la unidad absoluta. ¿Imagínate todo lo que se puede lograr en una respiración?

 

2. Mayor deseo

Muchas personas han experimentado los beneficios del ejercicio físico en su desempeño sexual específicamente en su aumento de deseo. Esto se ha comprobado con el yoga. Según William J. Broad, científicos de Rusia e India han medido que la práctica de yoga aumenta la generación de testosterona, una hormona que aumenta el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. De hecho muchas personas consumen testosterona o análogos para mejorar su desempeño sexual, ¿Para que consumir un suplemento, cuando esta hormona se puede producir naturalmente haciendo yoga?

 

El mismo Broad documenta también otra serie de estudios que muestran que algunas posiciones de yoga generan crestas de ondas cerebrales similares a los que se han observado en personas enamoradas.

 

3. Mejores orgasmos

Uno de los factores principales que hacen del yoga un excelente entrenamiento para el acto sexual, tiene que ver con la ubicación y el ejercicio de los bandhas (candados, mudras interiores), los cuales en el sistema yóguico, son los reductos que controlan el paso de la energía. Uno de los bandhas, mulabandha, es equivalente al músculo pubocoxígeo (PC). En el caso de la mujer este músculo puede usarse para estimular el pene, atenazando el lingam en la cueva del yoni: la estrangulación sagrada. Así como también para incrementar su propia gama sensorial de la penetración. En el hombre esta técnica, conocida también como kegel, le permite controlar su eyaculación, ya sea para incrementar su duración coital, como para aumentar la magnitud de su orgasmo o incluso reciclarlo activando un flujo de recirculación de la energía.

 

4. Conexión emocional

 

Algunos estudios muestran que uno de los factores más importantes en que una persona --especialmente una mujer-- describa una relación sexual como satisfactoria es el nivel de conexión emocional que tiene con su pareja. Este es uno de los grandes intangibles de la relación sexual, que hace que no se trate solamente de un deporte. ¿Qué produce la conexión emocional? Son ciertamente factores de rapport, de confianza, intimidad, etcétera, pero todos estos aspectos tienen también una contraparte física: la dulzura de los movimientos, la relajación, el ritmo, la profundidad que se percibe en el otro. El yoga es, entendido en su amplitud, un protocolo de emoción multidimensional.

 

5. Espiritualidad

 

Como dijimos anteriormente, el yoga busca la unión de lo femenino con lo masculino, de lo material con lo espiritual, de lo humano con lo divino. Es esencialmente una conjunción de los opuestos. Esto permite dar profundidad y una dimensión más rica a una relación sexual; quizás catapultando el sexo a una altura erótica de proporciones celestes. Aquí es donde el sexo deja de ser solamente una urgencia biológica o una descarga de placer y se convierte en una herramienta de evolución más sutil. Recuerda también, que en los momentos de éxtasis siempre merodea por ahí la enigmática serpiente kundalini 

 

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