La inesperada conexión entre el cerebro y la microbiota

Harmonía / 2016-05-20

La ansiedad  es uno de los problemas de salud que más horas de trabajo y pérdidas económicas provoca, y uno de los trastornos mentales que más se ha incrementado en los últimos años. En México se calcula que el 17.8% de las personas padece o ha padecido un trastorno de ansiedad.  En Estados Unidos las cifras son un poco más altas.

 

Si bien la ansiedad es un trastorno multifactorial y se consideran diversos métodos de tratamiento dentro de los protocolos médicos establecidos, uno pensaría muchas cosas antes de considerar que el problema de la ansiedad se puede localizar en el intestino, o al menos esto era así unos años. Pensamos que la ansiedad es un trastorno solamente mental, sin embargo, en los últimos años, científicos han descubierto un eje de interacción entre el cerebro y el intestino el cual esta mediado por el sistema inmune y por la microbiota (en inglés esto se ha pupularizado como el gut-brain axis). Esta línea de comunicación permite formular nuevas hipótesis sobre cómo se generan diversos padecimientos mentales, los cuales podrían estar siendo afectados por sustancias químicas producidas en el intestino. 

 

El periodista Derek Beres reporta en el sitio Big Think que después de cambiar su dieta para favorecer su microbiota (el ecosistema de bacterias y microbios), además de los beneficios esperados relacionadas al sistema digestivo, notó un insospechado beneficio: una clara disminución en un cuadro de ansiedad que acarreaba por años. Más allá de que la experiencia pueda ser solamente anecdótica, existe cierta evidencia que avala este "efecto secundario" positivo. 

 

"La más importante revelación fue el inmediato cambio en mi energía física y mental. Como alguien que hace ejercicio y yoga seis veces a la semana, me he vuelto más rápido, fuerte y ligero. Mis crisis de medio día se han ido, mi sueño es más pacífico. Al no estar en un constante estado de inflamación, mi carrera y mi vida personal han mejorado significativamente", explica Beres. Estos diversos beneficios nos muestran la importancia que tiene la dieta en nuestra salud así como también la interconexión entre distintos órganos y sistemas, siendo la microbiota (un "órgano" no limitado a una única ubicación) uno de los ejes de comunicación y modulación entre distintas partes del cuerpo. 

 

Un estudio reciente con 22 hombres que tomaron probióticos mostró diferencias en la percepción del estrés y en el funcionamiento cognitivo, lo cual representó una menor ansiedad dentro de este grupo.  Otros estudios muestran que el estado de la microbiota del intestino puede predecir cuadros de depresión y ansiedad. 

 

La forma en las que la microbiota afecta el cerebro parece efectuarse a través de señales que se mueven a lo largo del nervio vago y también de mensajeros químicos como los neurotransmisores GABA y serotonina, cuya producción ocurre también en el intestino (el cual ha sido llamado "el segundo cerebro" por su gran cantidad de neuronas). Científicos han determinado que es una vía de doble sentido, puesto que el cerebro también influye en el intestino y en la microbiota y el estrés puede llegar también a afectar la población de bacterias, inclinando la balanza hacia una población con mayor tendencia a la inflamación.  

 

El Dr. Mark Hyman da un ejemplo interesante, en el caso de las personas que comen carne roja: "El problema no es la carne roja. Son las bacterias intestinales. Comer el tipo de fibra adecuada, tomar probióticos y evitar los antibióticos son un buen plan para cultivar tu jardín interno". Los beneficios de cultivar este "jardín interno" pueden sentirse en el cerebro, y la comida prebiótica y probiótica funcionan como fertilizante orgánico que puede producir nutritivas frutas a la manera de sustancias químicas como ácidos de cadena corta. 

 

Por el momento las pruebas para desarrollar probióticos que combatan con alta precisión enfermedades mentales como la ansiedad se encuentran en fases preliminares, por lo que no existen soluciones establecidas por la comunidad médica que incorporen estos procedimientos. Sin embargo, se espera que en los siguientes años se encuentren cepas de bacterias específicas que permitan tratar la ansiedad, la depresión y quizás incluso el autismo. Por el momento una persona que quiere cultivar su salud mental puede prevenir algunos trastornos comiendo una dieta balanceada ricas en alimentos prebióticos como las verduras y probióticos naturales como el yoghurt.  

 

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