¿Por qué si estoy a dieta no bajo de peso?

Harmonía / 2017-03-03

Bajar de peso, sobre todo cuando te sobran muchos kilos, puede resultar bastante complicado. El primer paso es admitir que no existen las dietas milagrosas y que cualquier régimen o suplemento alimenticio que te prometa resultados inmediatos probablemente sólo esté abusando de tu ingenuidad y poniendo en riesgo tu salud.

 

Una vez que sabes que lo único que te hará perder peso son los hábitos alimenticios saludables y el ejercicio regular estás prácticamente del otro lado.

 

Sin embargo, si has comenzado a hacer ejercicio y llevas una dieta equilibrada pero sigues sin ver resultados, es muy posible que estés cometiendo alguno de los siguientes errores: 

 

1. En realidad no estás cuidando tus hábitos. No sólo sólo se trata de comer balanceado y hacer ejercicio; hay cientos de pequeños hábitos que pueden sabotear nuestro plan de vida saludable. Por ejemplo, si acostumbras recostarte justo después de comer o irte a dormir inmediatamente después de cenar y encima no bebes suficiente agua, es muy probable que termines incluso por aumentar de peso.

 

2. No masticas tus alimentos. Cuando comemos hay que hacerlo de manera consciente, no se trata de sólo llevarse bocados a la boca mecánicamente. Tragar demasiado rápido sin masticar correctamente dificulta el proceso de digestión de los alimentos, alentando el metabolismo e impidiendo la quema de grasas. Intenta masticar al menos 25 o 30 veces tus alimentos antes de pasarlos.

 

3. No estás cuidando tus porciones. Esta es una de las principales causas que nos impiden perder peso. No basta con balancear la comida si no se tiene cuidado con las porciones (más de 1/2 pieza de pan a la hora de la comida puede arruinarlo todo). Una buena guía son tus propias manos: la proteína debe ser del tamaño de tu palma (sin los dedos), mientras que los vegetales son equivalentes a dos de tus puños y los carbohidratos a uno.

 

4. Te estás ejercitando demasiado. Muchas personas que comienzan a hacer ejercicio creen que entre más mejor y se pasan 2 horas diarias en el gimnasio, lo que resulta, la mayoría de las veces, en lesiones, deserciones y mucha, mucha hambre. ¿De qué te sirve quemar 500 calorías en 2 horas de gimnasio si saliendo te vas a comer una hamburguesa con papas de casi 1000 calorías?

 

5. No estás durmiendo lo suficiente. Cuando tu cuerpo no está obteniendo todo el descanso que necesita tiende a alentar su metabolismo, lo que impide que se aprovechen al 100% los carbohidratos que consumes y más bien se almacenan en forma de grasa.

 

6. Tu dieta es aburrida. No hay manera más sencilla de romper una dieta que volviéndola demasiado restrictiva. Si eliminas todo aquello que disfrutas de la comida y sólo dejas alimentos que no te satisfacen, lo más probable es que termines abandonando el plan y comiendo incluso peor que antes.

 

7. Abusas de los productos light. Para que un producto sea light debe contener menos calorías que su versión normal. Las calorías pueden ser reducidas de las grasas o de los azúcares; sin embargo, cuando un producto es reducido en grasa casi siempre tiene la misma cantidad de azúcar, y viceversa, un producto reducido en azúcar aporta la misma cantidad de grasa que su versión "normal". Así que, a la larga, lo light puede restarle unas pocas calorías a lo que comemos pero no es garantía de salud, ni mucho menos de un peso saludable.

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