Las maravillas del amaranto y cómo comerlo para aprovecharlo mejor

Harmonía / 2018-01-10

La planta del amaranto se aprovecha en su totalidad: tallo, semillas y hojas. Estas últimas son fuente de proteína, vitaminas A y C, minerales como calcio y hierro, y mucha fibra.

 

Su nivel de concentración de proteína es mucho mayor que otras semillas de cereales, y también está equipado con hidratos de carbono, ya que el almidón es uno de sus principales componentes.

 

En cuanto a grasa, el grano de amaranto goza de mayor contenido de grasas buenas que la mayoría de los granos, y resalta la presencia de ácido oleico y linoleico, cuyos efectos son benéficos en los vasos sanguíneos y el corazón.

 

¿Quiénes deberían consumir amaranto?

–Deportistas: por ser fuente de hidratos de carbono para proveer energía; por sus vitaminas y minerales, esenciales para el buen rendimiento de un deportista; por contener aminoácidos, imprescindibles para evitar lesiones y recuperarse rápidamente tras un entrenamiento o competencia.

 

–Mujeres embarazadas: contiene ácido fólico, imprescindible para prevenir daños del tubo neural del bebé en camino (uno de los daños más recurrentes es la espina bífida).

 

–Niños: la lisina que contiene participa en el desarrollo muscular, en la absorción del calcio y en la producción de hormonas, enzimas y anticuerpos. Además, sus aminoácidos estimulan el crecimiento.

 

–Personas celíacas: al no contener gluten, es ideal para personas con este padecimiento.

 

–Personas estreñidas: el porcentaje de fibra que hay en el amaranto ayuda a las personas con problemas de estreñimiento.

 

–Personas con hipercolesterolemia familiar: el contenido de ácido oleico aumenta el colesterol bueno (HDL) y reduce el malo (LDL). El ácido linoleico, a su vez, tiene la capacidad de disminuir los niveles de triglicéridos.

 

¿Cómo consumir el amaranto?

Los tallos del amaranto se consumen como verdura y sus hojas pueden acompañar guisados o utilizarse en la preparación de sopas y cremas.

 

Por su parte, las semillas se utilizan para elaborar diversos alimentos, dulces y platillos. La semilla del amaranto (que es lo más conocido y comercial) puede encontrarse hinchada y en grano.

 

El amaranto hinchado se compra ya en esa presentación y está listo para consumirse. Puedes espolvorearlo sobre la fruta, la fruta con yoghurt, la avena, y es ideal para comer antes de alguna sesión de ejercicio.

 

También existe la versión en dulce o cubierta de chocolate blanco u oscuro. La opción de la barra de amaranto como dulce (a veces con nueces y pasas y con sabor a miel) es mejor que la versión con chocolate, que contiene mayor cantidad de azúcar refinada y grasas.

 

El amaranto en grano no está listo para consumirse. Debe hervirse y puede mezclarse con verduras y en ensaladas. Para hervirlo, primero hay que enjuagarlo y frotarlo para separar los posibles residuos de polvo que contenga. Luego se pasa a una olla con agua hirviendo (dos vasos de agua por una taza de amaranto) y entre 7 y 10 minutos después el amaranto está listo para añadirse, por ejemplo, a verduras a la plancha, para obtener una excelente fuente de fibra, proteína y nutrientes, baja en calorías y en grasas.

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