¿En qué consiste la alimentación macrobiótica?

Harmonía / 2016-05-04

La alimentación macrobiótica ha adquirido múltiples adeptos con el paso del tiempo. Sus orígenes se remontan a los años treinta y se vinculan con el filósofo francés George Oshawa, quien introdujo esta costumbre de Japón en Europa.

 

Para los adeptos a la macrobiótica, la comida debe basarse en el principio de equilibrio entre el yin y el yang, donde alimentación, medicina y espiritualidad están íntimamente vinculadas. La alimentación macrobiótica se basa en la medicina china y el budismo zen, procurando equilibrar la fuerza de lo femenino (yin) con lo masculino (yang); presentes en toda la naturaleza. Según esta filosofía, cuando los dos principios conviven, no existe la enfermedad y se alcanza la serenidad espiritual.

 

Algunas características de la alimentación macrobiótica son:

 

  • Los cereales integrales son la base de la alimentación. 50% del total de la comida diaria es arroz, mijo, trigo, avena, cebada, cuscus, centeno, trigo o maíz.
  • Un 25% de la alimentación consiste en hortalizas y vegetales cocidos.
  • Un 15% de la comida diaria debe consistir el legumbres.
  • Sí está incluida la proteína animal, pero sólo el pescado blanco dos veces a la semana y la carne de pollo o pavo de manera excepcional.
  • Debe haber 1 ó 2 sopas al día, generalmente de verduras o cereales, legumbres, pescado, algas o miso. El último puede regenerar la microbiota, lo cual lo hace popular entre los adeptos.
  • Se puede comer 1 huevo cada 10 días.
  • Las frutas deben ser de la estación y área geográfica que vivimos.*
  • Las bebidas son diversas, pero sólo pueden consumirse al término de los alimentos y no durante. Las más populares son los tés, cafés con cereales y jugos de frutas y verduras.
  • Los aceites recomendados son el sésamo, girasol, maíz, vinagre de arroz, jengibre y hierbas aromáticas.
  • Los condimentos se recomiendan para equilibrar la salud, se recomiendan gomasio, umeboshi, tekka, sésamo y cebollinos.

 

 

* La razón por la que la alimentación macrobiótica toma en cuenta las zonas geográficas y temporales de sus elementos es porque como filosofía asume que el ser humano es un ser designado para estar en sintonía con su biología y comer mayoritariamente alimentos de origen vegetal y tradicional (que ha sido consumido durante mucho tiempo).

 

La macrobiótica no es sólo una forma de alimentación, sino todo un régimen o estilo de vida. La búsqueda del equilibrio entre las fuerzas del mundo no es exclusiva de la comida, sino de todo el desarrollo personal. Es así que una persona que decide pensar de forma macrobiótica, deberá guiarse por las leyes de la naturaleza en el ámbito biológico (régimen alimenticio), ecológico, social, mental y espiritual y deberá practicar la comprensión y el amor, así como su responsabilidad como ser del mundo que forma una historia infinita.

 

Este último punto puede retomarse a manera de lección. Sea que una persona decida seguir las demandas de la alimentación macrobiótica o no, todos podemos poner en práctica la búsqueda del equilibrio entre fuerzas y con el mundo mismo a nivel biológico (prestando atención a nuestra alimentación), social (siendo empáticos con nuestros amigos y familiares), ecológico (cuidado y tomando medidas para la preservación del medio ambiente), mental (aprendiendo a mejorar la calidad de nuestros pensamientos) y espiritual (permitiendo el desarrollo de nuestra energía). Y esta meta no es exclusiva de ningún régimen, sino digna de todos los seres humanos.


 

Imágenes de Escuela de Vida

 

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