¿Qué tipo de terapia es mejor para ti? Parte VI: neuropsicológica

Harmonía / 2016-10-20

La terapia neuropsicológica, de rehabilitación cognitiva o neurorehabilitación ayuda a cualquier persona que presente una lesión cerebral o un disfuncionamiento del sistema nervioso como un traumatismo, accidente vascular cerebral, Alzheimer, demencia, problemas de orientación, lenguaje, memoria, depresión, esquizofrenia, epilepsia, etc. Puede ser tanto congénito como adquirido por un accidente o una enfermedad.

 

La terapia consiste en la evaluación de un neuropsicólogo que ofrece un diagnóstico de acuerdo con el perfil del paciente, a partir del cual se puede desarrollar el tratamiento terapéutico adecuado. La evaluación del paciente contempla la capacidad intelectual, la memoria, el aprendizaje, el temperamento, la atención, la concentración, la personalidad, el lenguaje, la capacidad para solucionar problemas, entre otras cuestiones. La terapia puede ser individual, grupal o una fusión de ambos tipos. También puede hacerse a distancia (con ejercicios en la computadora) o dentro de un consultorio.

 

La terapia neuropsicológica procura restaurar las capacidades que pueden verse afectadas por este tipo de enfermedades como la atención, memoria, lenguaje, razonamiento, etc. si no se pueden restaurar las funciones, se busca compensarlas mediante el aprendizaje de otras habilidades.

 

Este tipo de tratamiento tiene su origen después de la Primera Guerra Mundial, cuando A.R. Luria y O.L. Zangwill propusieron una metodología que contemplara la compensación, sustitución y reaprendizaje. Así surge la neurorehabilitación que tiene su base en dos pilares: la neuroplasticidad y la reserva cognitiva.

 

La neuroplasticidad se refiere a la capacidad que tiene el cerebro durante toda su vida para cambiar y reorganizarse creando nuevas conexiones neuronales. Mientras que la reserva cognitiva se refiere al papel protector que juegan las actividades intelectuales y la educación en las personas que manifiestan una patología cognitiva, permitiéndole conservar algunas funciones presentes en el cerebro antes de la patología. Desde estos dos enfoques se pueden ejercitar las capacidades cognitivas, aprender nuevas estrategias y hábitos para compensar las carencias y mejorar la funcionalidad del paciente en la vida cotidiana.

 

Como cada persona tiene motivos diversos para acudir a terapia, creemos que es importante conocer todas las ofertas que existen y así poder elegir con conciencia de lo que es mejor para nosotros. Para ayudarte con lo anterior, puedes leer sobre otros tipos de terapia psicológica.

 

Terapia sistémica

Terapia cognitivo-conductual

Terapia gestalt

Terapia EMDR

Terapia humanista

 

Fuentes

Neuropsiología

RYA psicólogos

 

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