Cómo todas las enfermedades mentales están relacionadas

Harmonía / 2017-01-16

David Kessler fue comisionado de la FDA (el organismo que regula alimentos y medicamentos en Estados Unidos) y director de la Escuela de Medicina de Yale. Su trabajo lo ha llevado a especializarse en las adicciones y en los trastornos mentales. Su reciente libro Capture sugiere que todas las enfermedades mentales —desde la depresión hasta la psicosis, pero incluso cosas como la obesidad— tienen un mismo mecanismo subyacente, esto es lo que llama “captura”.

 

Kessler mantiene que el origen y aquello que mantiene una enfermedad mental tiene que ver con los mecanismos de captación de atención. Cuando una cosa empieza a dominar nuestra atención —puede ser un estímulo, una idea o un patrón de pensamiento— esto puede ser el germen de una enfermedad mental. Kessler señala que la "captura" opera a través de tres elementos básicos: "hace más estrecha la atención, una percepción de no tener control, y un cambio afectivo o emocional". De esta forma lo que capturamos va esculpiendo nuestra mente y puede llevarnos a una enfermedad neurodegenerativa, a un comportamiento compulsivo y a un estado general de ansiedad y depresión.

 

 

En el video mostrado se explica lo básico de este mecanismo. Kessler se pregunta cómo el cigarrillo se vuelve tan poderoso o cómo siempre acabamos haciendo algo aunque no queremos hacerlo. Cómo los estímulos nos capturan. Una persona deprimida no puede virar su atención de aquello que lo hace sentir mal, está atrapada, cautiva. “En todos estos trastornos existe una atención selectiva que tiene la capacidad de afectar cómo nos sentimos". La captura es cómo nuestra atención se enfoca en una cosa entre millones más que podrían atraerla. 

 

Cuando estímulos particulares nos atraen actuamos en respuesta a una sensación y a una necesidad excitada por el estímulo. Cada vez que respondemos reforzamos el circuito neural que nos impulsa a repetir estas acciones. Al continuar reaccionando de las mismas formas a los estímulos con el tiempo --así sensibilizando el aprendizaje, la memoria y el circuito de motivación de nuestro cerebro-- creamos patrones conductuales y emocionales. Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones empiezan a surgir de manera automática. Lo que pudo empezar como un placer se convierte en una necesidad; lo que alguna vez fue un mal humor se convierte en una continua autocondena; lo que era una leve molestia se convierte en una persecución... Eventualmente, lo que nos captura se puede volver tan concentrado y sobrecogedor que, en sus formas más drásticas, parece que estamos siendo arrastrados por algo que está fuera de nuestro control. [Capture, p. 7]

 

La captura es justamente la hebra que vincula a todos estos trastornos mentales, y por lo tanto la salud mental pasa necesariamente por el control de la atención.

 

Kessler sugiere que también existen capturas positivas y saber utilizar nuestra atención es una forma poderosa de sanación. De hecho, tanto la psicoterapia como la espiritualidad buscan alterar los mecanismo de captura, la espiritualidad instándonos a desapegarnos de los estímulos, la psicoterapia aceptándolos o haciéndonos mirar el mundo de manera distinta.

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