6 pasos para cumplir tus propósitos todo el año a través de la neuroplasticidad

Harmonía / 2016-12-06

La historia es bien conocida por todos: llega el Año Nuevo, escribes tus resoluciones, las ves pasando por tu pantalla mental, te sientes inspirado y juras que este año sí lograrás cumplir tus propósitos. Luego llega la siguiente Navidad y te das cuenta de que no fuiste al gimnasio ni comiste más sano, no dejaste de fumar, no escribiste la tesis ni pasaste más tiempo con tu familia. Entonces, un sentimiento de depresión se instala como una incómoda cobija mojada a tu alrededor. Lo peor de todo es sentir que es difícil lograr tus objetivos y dudar de tu capacidad de hacerlo. La cuestión es que cumplir un objetivo no sólo se trata de disciplina, se trata de entender cómo funciona el cerebro humano, para poder trabajar con él en pos de tus metas. 

 

De acuerdo con el doctor Joseph, Shrand, instructor de psiquiatría de la Universidad de Harvard, el autocontrol es un deseo racional, lo que quiere decir que habita en la parte frontal del cerebro. Esta es una sección que evolucionó posteriormente, de tal manera que puede verse sometida por los instintos de sobrevivencia. Además el placer reside en la parte más primitiva del cuerpo, esa parte que ha pasado siglos aprendiendo a recompensarnos con dopamina cuando satisfacemos nuestros instintos. El propósito evolutivo de este mecanismo es apoyar esos deseos que protegen nuestra vida o la prolongan, como comer o tener sexo. Sin embargo, también implica que podemos obtener esa dopamina dándole lo que quiere, ya sea un pedazo de chocolate, saliendo de compras a gastar dinero que quizá no tenemos o encendiendo un cigarro.

 

Así que cuando nos planteamos un cambio de hábito como propósito de Año Nuevo, necesitamos comprender que en realidad esto se trata de volver a programar nuestro cerebro, es decir, que implica crear nuevos caminos neuronales en lugar de usar los que ya están fuertemente establecidos. Igualmente es importante tener en cuenta que aunque esto suene muy complicado, en realidad la neuroplasticidad es algo que tenemos todos los seres humanos; nos da la capacidad de aprender cosas nuevas, recuperarnos después de una lesión cerebral y transformarnos a lo largo de nuestras vidas. 

 

 

1. Concéntrate en una cosa a la vez

Quizá quieras lograr varias cosas, pero lo mejor es que te concentres en una a la vez. Recuerda que tienes todo el año. No esperes cambiar por completo de vida de un día para otro en enero. Ve paso a paso. 

 

2. Detecta tus detonadores

Lo primero es darte cuenta de qué cosas detonan tu hábito. Quizá sientes ansiedad cuando te llega un mensaje al celular o piensas en escribir tu tesis pero te gana el hábito de ponerte a ver series. A lo mejor te dan ganas de comer chocolate siempre que pasas frente a la panadería. Si detectas que algo desencadena tu deseo puedes empezar a tomar decisiones conscientes y cambiar de estrategia. Quizá tomes una nueva ruta para no pasar frente a la panadería o escribirás en una biblioteca tu tesis en lugar de en casa donde tienes la televisión cerca, el punto es que empieces a buscar opciones para cambiar. 

 

3. Afirma tus desiciones conscientemente

La neuroplasticidad requiere de un deseo consciente ya que a través de nuestros pensamientos es como programamos nuestra mente, así que utiliza tu voluntad para afirmar que sí quieres comer ensalada, que sí quieres escribir otra página de tu tesis, que no necesitas encender ese cigarro. 

 

4. Disfruta

Como regla general las neuronas que se disparan juntas crean relaciones, es decir, se unen para formar caminos neuronales. Una de las mejores formas de cambiar un hábito es disfrutándolo, así que procura divertirte. Festeja ese capítulo nuevo de tu tesis, esa ensalada que comiste hoy en lugar de optar por comida chatarra, etcétera. 

 

5. Visualiza

Puede parecerte increíble, pero visualizar que haces una actividad es percibido por tu cerebro de una forma muy parecida a efectivamente realizar la acción. Es por eso que la visualización es algo que practican los deportistas profesionales. Tú también puedes hacerlo: mírate cruzando la meta de esa carrera de 5 kilómetros, pasando tu examen doctoral, probando esa nueva receta de comida sana. 

 

6. Recuerda que nunca es tarde

Si súbitamente te das cuenta de que ya es la mitad del año y aún no cumples tu propósito, no te desesperes. Nunca es tarde para comenzar. Puedes hacerlo hoy mismo. 

 

 

Con información de Web MD y DIY Genius

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