Un beneficio de permanecer en silencio que probablemente no conoces

Harmonía / 2016-08-01

El silencio es una poderosa herramienta para el bienestar personal. Permanecer en silencio por ratos nos permite conectarnos con nuestros pensamientos más profundos, al mismo tiempo que ayuda a generar conciencia sobre nuestras sensaciones internas y la manera en que queremos relacionarnos con el mundo exterior. Más allá de estos beneficios que quizá ya conoces (y que si no es así, puedes leerlos aquí), te contaremos sobre un beneficio de permanecer en silencio que probablemente no conoces.

 

La bióloga Imke Kirste de la Universidad Duke fue quien sorprendió con este descubrimiento. En 2013, cuando estaba estudiando los efectos del ruido en los cerebros de ratones adultos, notó que aunque los ruidos tenían un impacto neurológico inmediato, ninguno era duradero. Por otro lado, dos horas de silencio al día fomentaron el desarrollo de células del hipocampo, región del cerebro relacionada con la memoria y los sentidos. Es así que el silencio estaba ayudando a que el cerebro de los ratones adultos desarrollara nuevas neuronas y las integrara en su sistema.

 

Aunque el silencio ha sido estudiado como una mera respuesta al ruido o la música, han sido varios los científicos que han cambiado su perspectiva al descubrir sus significativos efectos.

 

Luciano Bernardi, por ejemplo, es un físico que estudió los efectos fisiológicos de la música. Aunque en un principio no consideró el silencio como un factor, luego de estudiar a los sujetos que escuchan música pausada por intervalos de silencio, descubrió que la música produce cambios en la presión sanguínea, el dióxido de carbono y la circulación en el cerebro; pero que el silencio entre pistas generaba el efecto contrario: dos minutos de silencio entre canción y canción provocaron un efecto más relajante en los sujetos que la misma música relajante.

 

La explicación que Bernardi brindó tiene que ver con que los sujetos pueden relajar la atención que dedican a una pista específica cuando escuchan música, mismo fenómeno que ocurre cuando escuchamos un discurso y distinguimos las palabras por los intervalos de silencio que existen entre ellas.

 

Aunque estamos acostumbrados a pensar en el silencio como la carencia de un estímulo, nuestro cerebro está acostumbrado a reconocerlo de inmediato como un cambio. Al permanecer en silencio durante unos minutos la corteza auditiva se entabla en una inactividad relativa (aunque no total), la cual permite la relajación. Vale la pena experimentar con estos datos.

 

Fuente: Nautilus

 

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