Tipos de meditación: vipassana ¿qué es? y ¿cómo se hace?

Edmeé García / 2016-07-26

Vipassana es una palabra en pali que significa “visión clara” o “percatación”. Es una práctica tradicional budista cuya existencia puede ser rastreada hasta el siglo VI AEC (antes de la era común ). La meditación vipassana que se enseña hoy en día viene de la tradición budista Theravada y fue popularizada por “el movimiento vipassana” y el maestro S.N. Goenka.  El primero también es conocido como “insight meditación movement” y se refiere a una serie de ramas del budismo Theravada moderno que ponen el acento en las tres características de la existencia: tilakkhana o impermanencia, annica o la insatisfacción o  dukkha el sufrimiento y anatta  o el no-ser.  Estas tres características son mencionadas con mayor profundidad en el Dhammapada, pero más allá de la enseñanza tradicional lo que resulta sumamente atractivo a las personas son los resultados. En palabras de maestro S.N. Goenka: 

“La gente es atraída por los resultados de la práctica que ven en otros. Cuando una persona está enojada, la influencia de ese enojo hace infelices a todos, incluyéndola a ella. Tú eres la primera víctima de tu propia ira. Comprender esto es otra cosa que me trajo a la enseñanza de Buda”. 

 

1. ¿Cómo se hace?

Existe un poco de confusión con respecto a esta práctica pero básicamente inicia con el practicante sentado en el piso con las piernas cruzadas y la espalda recta. También existe la alternativa de usar una silla pero es importante no recargarse en el respaldo, si tienes dudas o quieres más detalles sobre la postura puedes verlo con más detalle en esto que hemos escrito anteriormente.  Una vez que se adoptada la postura correcta, el primer punto es desarrollar concentración a través de la práctica de samatha o calma. Lo cual usualmente se realiza a través del seguimiento de la respiración, durante el cual el practicante enfoca su atención a como entra y sale el aire y las diferentes sensaciones de su paso en el cuerpo. Como la sensación de frescura alrededor de las fosas nasales o cómo el abdomen se llena y vacía. Conforme otros estímulos empiecen a aparecer como olores, sonidos, sensaciones de tensión o dolor, el meditador debe notarlos y dejarlos ir, sin involucrarse con ellos o desarrollar narrativa alguna. Cada que alguna distracción ocurra es importante volver a llevar la atención a la respiración. 

 

2. ¿Qué hago con mi mente?

Este punto es interesante porque inicialmente esta práctica requiere de samatha  o calma y esto se logra a través de la respiración porque ella está relacionada directamente con nuestros pensamientos. Si la mente está agitada, la respiración también se altera, por otro lado una respiración calmada permite crear espacio en la mente. Pero posteriormente este objeto primario de atención debe convivir con los otros estímulos y todo esto es percibido a través de una atención global, en la que los sonidos, olores, pensamientos, emociones y sensaciones corporales son percibidos como parte de un todo, una suerte de impresión general. De tal manera que el meditador no se concentra en identificar el olor que ha percibido o nombrar la canción que se escucha en el fondo o despotricar contra los martillazos del vecino que se alcanzan a escuchar, si no que nota como estos fenómenos surgen y cesan sin interactuar con ellos. 

 

Una imagen que puede resultar útil para comprender esto es imaginarse de pie a un lado de la carretera viendo pasar los autos, sin perseguir ninguno y sin obsesionarse. Simplemente notando como los autos pasan, entrando y saliendo frente del campo visual. Esto por supuesto es más fácil de decir que de ser, pues mientras se intenta habrá momentos en los que el meditador note que ha dejado su papel de observador para empezar a comentar un pensamiento o emoción. Esto es normal y es parte de desarrollar la práctica. Una vez más, lo importante es volver a la respiración. 

 

Una vez que ha ganado la concentración suficiente el practicante es capaz de observar los objetos sin apego, dejando los pensamientos y sensaciones surgir y cesar. De tal manera que puede darse cuenta o percatarse de como las tres características de la existencia: impermanencia, insatisfacción y vacuidad del ser están presentes. Este entendimiento  resulta en ecuanimidad, libertad interior y tranquilidad.

 

 

3. ¿Es para mí?

Esta práctica de meditación es excelente para anclarse en el cuerpo y entender los procesos de la mente, por lo cual es un estilo muy popular de meditación y no es difícil encontrar información, libros o clases al respecto. Para quienes son nuevos en la meditación la práctica de vipassana puede ser un excelente modo de iniciar, otra opción bastante recomendable en este sentido es mindfulness. De la que ya hemos hablado a detalle con anterioridad. 

 

Si quieres saber más sobre cómo diferentes tipos de meditación te recomendamos leer lo que escribimos para ti, si por el contrario tienes inquietudes específicas sobre ¿qué es mindfulness  o zazen? también tenemos un par de notas al respecto. 

 

 

Con información de Vipassana Dhura 

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