¿Cómo se relacionan entre sí el cuerpo y el alma?

Harmonía / 2017-11-23

La relación entre nuestro cuerpo y nuestra alma es mucho más compleja de lo que parece. En primer lugar, no se sabe a ciencia cierta qué es el alma, y tampoco se sabe por completo lo que es un cuerpo, pues al final del día la conciencia del mismo depende del pensamiento.

 

Sin duda es un tema sobre el cual se ha investigado, pero las respuestas no parecen ser tan claras. Ni siquiera se sabe si somos más un cuerpo que un alma o un alma que un cuerpo. Es decir, ¿somos un cuerpo que siente emociones como consecuencia de una reacción fisiológica o somos un alma que podría trascender las cadenas del cuerpo?

 

Las respuestas dependen un poco de quien las emite. Para ciertas religiones, somos un alma que aprovecha el cuerpo de manera temporal, pero que eventualmente trasciende su forma física; algo similar ocurre con los pensadores que consideran que el mundo exterior es sólo una percepción de la mente. Por otro lado, para los neurocientíficos existe una relación indivisible entre el cuerpo y la mente que permite que realicemos nuestras funciones diarias, y esto tiene algo de cierto si pensamos que al cerrar los ojos adquirimos una conciencia de nuestro cuerpo que no puede estar fundamentada en la percepción de nuestros sentidos.

 

Aunque este tema ha sido de interés para múltiples filósofos, líderes religiosos y científicos (y para todas las personas en general), las respuestas siguen sin ser concretas. Sin embargo, hay ciertas cosas que sí sabemos y que son maravillosas a nivel espiritual. Por ejemplo, somos un ser que ha adquirido conciencia de sí mismo a lo largo de los años, y esto le ha permitido desarrollar su capacidad crítica y humana, pero también tendemos a descuidar el cuerpo que nos acompaña, sintiendo que es un objeto ajeno a nuestras emociones.

 

Sea cual sea la postura que cada quien prefiera adquirir en torno a estos dilemas, es recomendable cuidar tanto el cuerpo como el alma mediante el apoyo de ambos elementos. Es decir, cuidar las emociones mediante decisiones que nos hagan sentir mejor, y cuidar el cuerpo al hacer ejercicio y comer bien, por ejemplo. Si prestamos atención a todos los detalles que nos conforman, podemos trascender los límites de alma y cuerpo, y realmente convertirnos en seres complejos y profundos.

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