¿Qué nos está queriendo decir la Tierra con el temblor?

Mena Calvert / 2017-09-21

Han sido momentos muy difíciles para todos. Los desastres no sólo pasaron en México, están pasando por todo el mundo. No sólo pasaron físicamente, pasaron en nuestro interior. La Tierra se mueve y nuestro cuerpo también. Se mueve la vida, se mueve nuestro presente y futuro. La Tierra ya se está manifestando con más claridad y para mí es un llamado a despertar, llegando a distintos lugares de su cuerpo para que todos la oigamos. Es una sacudida para ver en qué estamos y qué queremos seguir haciendo. Es cuestionarnos la vida y qué hacemos con ella. La Tierra es nuestra casa, nuestra madre, quien nos nutre y está lastimada. Se acomoda y claro que nos mueve.

 

Me conmueve la ayuda de la gente en estos momentos, me saca lágrimas y me hace sentir cómo me gustaría ver a todos actuando en el planeta. Pero me cuestiono cuánto durará.

 

Cómo desearía que este despertar continuara, que la gente que se está abriendo para dar y entregarse de esa manera no volviera a cerrar sus corazones. Que lo vea como una oportunidad más de cambio, interno y externo.

 

La vida viene en dualidad, en esta tercera dimensión es dual. Muchas veces en apariencia está todo bien, pero en realidad por dentro estamos mal, podemos estar dormidos y sin sentido por la vida. Hoy en apariencia está todo muy mal, pero por dentro muchos están mejor, estamos más vivos. Es en estos momentos donde se nos recuerda qué es lo importante y vale la pena.

 

Cómo desearía que no necesitáramos que nos pasara algo de cerca para reaccionar. He visto estas manifestaciones de nuestra madre acomodándose por todo el mundo en distintas formas: tsunamis, huracanes, temblores, incendios, etc., que están por todos lados, no tienen fronteras.

 

Al día siguiente del temblor en México hubo un horrible huracán en Puerto Rico y muchos ni nos enteramos. Abramos las oraciones para todos los que habitan el planeta, para el planeta mismo; es un despertar colectivo lo que estamos viviendo, no es un movimiento aislado. Abramos la visión y veámonos por fin sin pretextos absurdos de creencias, formas o color.

 

El humano es uno, el universo es uno, el planeta es uno, dejemos de sentirnos tan alejados y distintos al otro. Hay veces en las que no sentimos esa empatía; es más, en ocasiones ni nos permitimos sentir por miedo a qué sentiríamos, pero eso nos enjaula más, haciéndole caso más al ego y a algo que no somos. Somos esos brazos que ayudan, esos corazones que se preocupan por el otro, somos ese sentir, y permitirlo sin miedo a expresarlo, somos alegría, somos sentimiento, somos una raza que si despierta es maravillosa y puede hacer de este mundo un sueño realidad, puede ser no corrupto, puede ser de inclusión y no de exclusión, un mundo donde vivamos cada uno como es con respeto y aceptación, apoyo y admiración. No es sólo un rollo de ser mexicanos, de ser de este partido, de esta creencia u otra, de esta raza o este color; se trata de la humanidad, se trata de una oportunidad para unirnos, vernos, sentirnos; se trata de unión verdadera como seres humanos.

 

Es momento de ser seres humanos sin razas ni fronteras, sacar la fortaleza que cada uno tenga y compartirla con pasión y alegría. De abrir el corazón y acordarnos que no tenemos la vida comprada, que no sabemos cuánto tiempo más nos quede a cada uno y que, por ende, hay que hacer de la vida que tenemos algo extraordinario, no sólo sobrevivir, sino vivir con conciencia. Conciencia de qué quiero, qué hago con mi vida y si es eso lo que quiero seguir haciendo.

 

Estos son momentos muy fuertes y profundos, pero también son momentos de oportunidad para el despertar, para cambiar y dejar abierto el corazón. El patrón del pasado nos puede tocar el hombro, la negatividad y el sinsentido puede susurrarnos, pero ya es momento de no hacerle más caso a eso que no tiene que ver con el amor.

 

Las preguntas que debería hacerme de ahora en adelante cuando hago algo son: ¿desde dónde lo hago?, ¿con qué intención?, ¿viene desde el amor? Y ahí sabremos desde dónde nos movemos y hacia dónde llegaremos. ¡Hoy estamos llegando mucho más lejos! Movámonos desde el motor que todo lo puede, es nuestro centro más grande, potencia divina. No te vuelvas a dormir, no dejes de sentir. Muchos se están yendo y eso no es lo malo; ellos estarán bien, ya era su momento. El problema es: ¿cómo nos vamos?, ¿vivimos como quisimos?, ¿estamos lo suficientemente despiertos como para irnos en conciencia a un plano más alto? Si no, despierta, porque la muerte es algo bello, pero para eso también tienes que ver que la vida es bella. Aprovechémosla y volvámonos uno, compasivos y sin ver fronteras.

 

Todas las bendiciones hoy y siempre.

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