¿Qué es el yoga (según la definición clásica de Patanjali)?

Harmonía / 2017-09-14

El yoga se ha convertido en una de las actividades de salud/recreación/espiritualidad más populares del mundo -y de paso, en una industria multimillonaria. Actualmente, en Occidente el yoga se enfoca sobre todo en las prácticas físicas (asanas) y suele ser no muy distinto de otras disciplinas de fitness.

 

Aunque el origen del yoga es sumamente complejo y, de hecho, no existe una cosa única, original, independiente que podamos decir "eso es el yoga", es indudable que el yoga en la India tenía que ver hasta hace unos 150 años mucho más con prácticas ascéticas, meditativas y con una filosofía religiosa de unión con la divinidad que con los ejercicios físicos que se practican hoy en día, muchos de los cuales, de hecho, son mezclados con innovaciones de la gimnasia sueca.


Existen menciones no sistemáticas del yoga en los textos védicos, pero no es hasta el Bhagavat Gita y posteriormente los Yoga-sutras de Patanjali que empezamos a ver un sistema más delineado del yoga. El sistema de Patanjali en gran medida está basado en la antigua escuela filosófica samkhya, aunque toma también algo de los textos védicos tardíos, los Upanishads, y algunas cosas incluso del budismo.


El estudio del yoga es realmente vasto, por lo cual en este caso nos enfocaremos en el texto más identificado con el yoga como lo conocemos actualmente: los Yoga-sutras de Patanjali, texto del cual Swami Vivekananda derivó su raja-yoga, en su introducción de este sistema a Occidente. Este yoga es la base del ashtanga yoga que se practica actualmente. Aunque el ashtanga es muy popular, el sistema más practicado es sin duda el hatha yoga, el cual tiene sus fuentes en los nath-yogis y en el tantra budista e hinduista. De cualquier manera, el hatha yoga que practicamos actualmente suele estar bastante alejado de los métodos y sobre todo las metas de este yoga, que buscaba sobre todo obtener siddhis, poderes mentales supernaturales. Lo mismo ocurre con el ashtanga, o los ocho miembros del yoga, que en realidad tiene como fundamento la meditación: se realizan prácticas físicas para llegar a la meditación, que es lo dominante, pero en Occidente se pasa casi todo el tiempo haciendo los ejercicios físicos.


En los Yoga-sutras, un texto que probablemente se escribió alrededor del primer siglo de nuestra era, Patanjali hace la que tal vez sea la definición más famosa en la historia del yoga: 
 

yogaś-citta-vŗtti-nirodhaḥ

El académico Christopher Wallis ha revisado meticulosamente estas palabras sánscritas y las traduce así: "Yoga es el estado en el cual las fluctuaciones mentales y emocionales se han aquietado". Aquí hay que notar que el yoga es un estado, no una práctica en sí -la práctica es lo que lleva al estado del yoga. La palabra yoga viene de la raíz "yuj", que significa ayuntar, unir, yunque (palabra que tiene la misma raíz: yuj). Generalmente se considera que connota la idea de unirse con lo divino; con el brahman o lo absoluto. Cuando se aquietan las emociones y los pensamientos, esto puede ocurrir.


Patanjali dice que cuando se presenta esta quietud, uno reside en su verdadera naturaleza, en el alma; si no ocurre este estado uno sigue erráticamente identificándose con una mente condicionada, llena de  aflicciones o contaminantes que no le permiten ver su propia naturaleza.

 

Patanjali explica luego que para logar esto es necesario una gran paciencia y resolución, cultivando "vairāgya", desapego, no reactividad. Esto es un deseo paciente pero constante, consciente de que sólo el estado del yoga permitirá satisfacer nuestra condición existencial mayormente miserable. Para detener las fluctuaciones, "vrttis", Patanjali habla de los dos tipos de samadhis, el segundo de los cuales es en sí mismo el estado del yoga. En el sutra 41 se define samadhi como el estado en el que la mente es tan clara, calma, relajada y concentrada que simplemente refeja las cualidades objetivas del objeto en el que se fija, la facultad sensorial o el mismo conocedor. El cultivo del samadhi requiere de una diligencia enorme, por lo cual, como el mismo Krishna antes, Patanjali menciona que existe otro sendero para alcanzar la liberación: la devoción a Dios (el bhakti yoga). Wallis explica que, para Patanjali, recitar "Om" es igual a contemplar a Dios.

 

Así podemos empezar a ver como vivimos actualmente un yoga secularizado, diluido de su contenido religioso-místico. Esto es en cierta forma parádojico, porque en muchos casos lo que hace que una persona busque hacer yoga es esta misma aura mística que tiene, la cual funciona solamente como parte del marketing. Y es que para realmente darle vida a la dimensión mística del yoga, es necesario un compromiso y una disciplina que no son tan atractivos como la cultura del fitness y la belleza que hemos llegado a asociar con el yoga. Por otro lado, el yoga siempre ha sido ecléctico y variopinto, así que no es de escandalizarnos que se desdoble en múltiples vertientes y hoy en día se presente de una forma ajustada a los paradigmas sociales y económicos de nuestra cultura. Y, como han demostrado diversos estudios, el yoga que practicamos en Occidente es una actividad muy saludable que tiene múltiples beneficios, así que no hay que desdeñarlo. Con este artículo, sólo aclaramos que es distinto a como se concebía antiguamente.

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