Qué es el dolor crónico cómo la meditación puede ayudar a aliviar el dolor crónico

Qué es el dolor crónico y cómo la meditación puede ayudar a aliviarlo

Edmeé García / 2016-06-07

El dolor crónico es aquel que ha tenido una larga duración, los criterios para evaluarlo varían, hay quienes consideran que un paciente presenta dolor crónico después de 3 meses de malestar, otros esperan a los 6, hay quienes incluso consideran que el dolor crónico califica como tal después de 12 meses. En todo caso las señales de dolor se mantienen activas en el sistema nervioso hasta por años,lo cual crea un desgaste en quien lo sufre, pues con frecuencia el dolor termina por moldear su realidad. 

 

Este puede originarse a partir de un primer trauma o una lesión que posteriormente se vuelve una causa de dolor continuo. Los malestares más comunes se presentan como migrañas, tendinitis, dolor en las articulaciones, sinusitis, túnel carpiano, o en parte específicas del cuerpo como los hombros, la pelvis y el cuello. Por otro lado el desgaste emocional generado por un dolor duradero lo empeora. La ansiedad, el estrés, la ira, la fatiga, la depresión interactúan con el dolor y con frecuencia lo magnifican. Pues estos sentimientos negativos pueden incrementar los niveles de ciertas substancias en el cuerpo que incrementan las sensaciones de dolor causando un círculo vicioso de sufrimiento en la persona.Un dolor que no cesa puede comprometer la inmunidad de quien lo sufre. 

Los síntomas del dolor crónico incluyen:

 

  • Dolor leve o severo que no cesa.
  • Dolor que podría ser descrito como ardor, eléctrico o punzante. 
  • Dolor y tensión muscular, rigidez y disminución de la movilidad. 

Otros problemas asociados al dolor crónico son:

  • Fatiga
  • Insomnio
  • Sistema inmunológico débil.
  • Cambios de humor que pueden incluir miedo, desesperanza, depresión, irritabilidad, ansiedad y estrés. 

El problema con el dolor crónico es que está relacionado con cómo funciona nuestro sistema nervioso, mente y cerebro. Este último está constantemente captando y procesando información del mundo que nos rodea, de tal manera que rápidamente evalúa las situaciones y si detecta elementos que en base a su experiencia han sido problemáticos, manda una señal de dolor que alerta al individuo sobre que algo no está bien. Sin embargo con el dolor crónico esta señal de alerta no cesa una vez que el elemento peligroso ya no está presente. Es como un continuo recordatorio de esa alerta que simplemente no se desactiva con analgésicos, sin importar cuan poderosos sean. 

 

Es por esto que con la popularización de la meditación en occidente los doctores, científicos e investigadores se han interesado por reunir data que les permita entender el efecto de la meditación en la consciencia y saber si efectivamente algo está pasando o si es todo parte de un efecto placebo. El doctor Fadel Zeidan, profesor de neurobiología y anatomía en el centro médico bautista de Wake Forest, se preguntó si acaso las personas que reportaban mejorías en su salud y reducción de dolor al practicar la meditación sólo lo hacían porque esta goza una gran reputación. 

 

Zeidan reunió a 75 personas saludables y libres de dolor y escaneó sus cerebros a través de una resonancia magnética mientras que les aplicaba una sonda caliente y dolorosa en la parte posterior de una pierna.  Luego  los investigadores los dividieron en cuatro grupos y les dieron 4 días de entrenamiento. Todos los sujetos creían que estaban obteniendo “el verdadero tratamiento” pero la mayoría estaban experimentaron una especie de simulacro, se les administró un placebo.

 

A un primer grupo le proporcionaron una crema y les dijeron que esta reducía el dolor con el paso del tiempo, pero que en realidad era sólo gel. Durante 4 días los miembros de este grupo se la aplicaron en la pierna y la probaron sometiéndola al calor de la sonda. Los participantes creían que la crema les estaba ayudando. A un segundo grupo le impartieron una clase de meditación un poco falsa, ya que simplemente les pidieron que respiraran profundamente durante 20 minutos, pero no les dieron instrucciones de cómo hacerlo utilizando una consciencia plena. El grupo de control tuvo que escuchar durante 20 minutos un audiolibro muy aburrido. 

 

El grupo que realmente iba a probar la meditación tuvo que sentarse durante 20 minutos en una postura erguida con los ojos cerrados y escuchar instrucciones específicas sobre cómo usar su atención y cómo dejar que los pensamiento y las emociones surjan y cesen sin juicios. De acuerdo al Dr. Zeidan “Nuestros sujetos aprendieron cómo concentrase en las sensaciones cambiantes de la respiración y cómo seguirlas con su ojo mental mientras el aire desciende por el pecho y el abdomen”Después de 4 días todos los participantes volvieron a pasar por una resonancia magnética y volvieron a ser sometidos al dolor de la sonda caliente. Luego les dijeron que usaran su entrenamiento y respiraran profundamente iniciando su técnica de meditación o la crema. A continuación utilizaron una escala para indicar la intensidad física y emocional del dolor experimentado. 

 

Finalmente descubrieron que la mayoría de los grupos habían reducido su sensación de dolor más que el grupo de control. Quienes probaron la crema placebo  redujeron su sensación de dolor físico en un 11% y su sufrimiento emocional un 13%. El grupo de meditación “falsa” redujo 9% su dolor físico y 24% el emocional. Finalmente el grupo que recibió instrucción apropiada sobre cómo desarrollar consciencia plena fue el que obtuvo los mejores resultados. La intensidad de su dolor físico se redujo en un 27% y el emocional en un 44%. Los resultados impresionaron a Zeidan ya que los estudios previos indicaban que la morfina reduce el dolor físico un 22% y la meditación de consciencia plena había superado esa marca. Además al analizar los resultados de las resonancias magnéticas descubrió que quienes habían practicado la meditación también parecían estar usando diferentes regiones del cerebro que los otros grupos, para reducir su dolor. En palabras de Zeidan: 

 

“Creemos que hay algo más activo en el grupo que aprendió a establecer un estado de consciencia plena genuino. Este grupo incrementó la activación de regiones del cerebro de un orden más alto, estas son regiones asociadas con el control de la atención y un control cognitivo aumentado. Al mismo tiempo exhibieron desactivaciones en el tálamo, una estructura que actúa como el guardián de la puerta a través de la cual llega el dolor al cerebro. Esto es algo que no habíamos visto con otra técnica anteriormente”. 

 

Esto puede parecer novedoso para algunos, otros dirán que la ciencia simplemente está dando sus primeros pasos a través del umbral de sabiduría que Buda resumió hace más de 2mil 500 años en las siguientes frases: 

 

“Para disfrutar de buena salud, para traer verdadera felicidad a la familia propia, para traer paz a todos, uno primero debe disciplinar y controlar su propia mente. Si un hombre puede controlar su mente, encontrará el camino a la Iluminación y toda la sabiduría y la virtud vendrán de manera natural hacia él”.


Si te interesa saber más sobre lo que Buda tenía que decir con respecto a cómo huimos del dolor refugiándonos en los placeres sensuales puedes leer lo que hemos escrito para ti.

 

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