No somos el miedo que sentimos

Xóchitl Reyes Elizalde / 2017-10-05

Todos estamos experimentando mucho miedo en estos días ante los eventos de la naturaleza que estamos viviendo en todo el mundo, pero detengámonos un momento a pensar en ello, más allá de sólo sentir miedo.

 

El miedo es una respuesta natural de supervivencia ante algún peligro inminente; nos hace actuar de una manera rápida, pero también nos puede generar un bloqueo emocional muy intenso a nivel cuerpo y mente. Existe "el miedo real", que es el que experimentamos ante cualquier evento que ponga en riesgo nuestra vida. Este miedo dura mientras el riesgo existe, pero después sólo nos queda "el miedo mental". Este miedo está alimentado por nuestra mente, producto de lo que previamente experimentamos, pero también por todo lo que vemos, escuchamos, leemos y decimos. Nuestros pensamientos operan en un estado de alerta que afecta nuestra vibración; su función es paralizarnos, y con ello, paralizamos al colectivo.  

 

Si en realidad sigues pensando que estás en riesgo, ¡no dudes! ¡Salte de la zona de peligro! Vete a una zona que consideres segura; siempre habrá lugares y personas dispuestas a ayudarte. Si estás aquí, si estás con vida, si decidiste quedarte o decidiste irte significa que así debía ser. Quedarse, salirse, ir a la derecha o ir a la izquierda es justo lo que debías haber hecho, todo está en el orden perfecto, aunque por momentos parezca que no.

 

Si alguien murió o sufrió en el camino, no deja de ser algo triste y traumático, pero así debía suceder para estas personas; no des significados a las situaciones, no lo tienen, sólo entrégalas a Dios, al creador o en quien tú creas. ¡Sal de la zona de miedo y ten fe! En realidad, no necesitas al miedo, ¡nadie más necesita de tu miedo!, ¡no necesitas del miedo de los demás! ¿Cuántos pensamientos de miedo has tenido hoy? ¿Cuántos son tuyos, cuántos provienen de otros? ¿En realidad te han servido de algo?

 

Estamos en unicidad con todo. Tus pensamientos afectan o benefician al colectivo, a la Tierra y a todo el universo. No olvides que en lo que te enfocas se expande. Pregúntate: ¿quién quieres ser ante la situación que estamos viviendo? Yo veo a personas tomando iniciativas, ayudando a personas que lo necesitan, movilizadas y entregadas a la situación; ya sea desde sus casas, oficinas o en las calles, estos actos sólo pueden provenir del amor y no del miedo. Simplemente observa a tu alrededor y tómate un respiro para dar un significado a todo lo que está sucediendo que no provenga del miedo sino del amor.

 

Necesitas conectar contigo y buscar en tu interior una respuesta que sea justo la que en estos momentos necesitas. No juzgues tu miedo; conecta con él, respira profundo, reconócelo, exprésalo, abrázalo y déjalo ir. Seguramente el miedo volverá una y otra vez antes de irse por completo, así que, cada vez que aparezca, vuelve a respirar y conecta con tu sabiduría interior. ¿Qué es en realidad lo que está pasando? ¿Para qué está pasando? Tal vez sea un llamado de amor al mundo, a nuestra Tierra, a nosotros mismos y a los demás; tal vez sea para recordarnos que somos más que el miedo que sentimos, pero que lo hemos olvidado. ¿Qué prefieres pensar hoy? Eres libres de elegir tus pensamientos, sólo recuerda que los que provienen del miedo nos paralizan y los que provienen del amor nos movilizan.

 

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