Practicar la generosidad es bueno para la salud

Harmonía / 2016-07-18

Darwin decía que la bondad de las personas era una característica evolutiva que permitía la superviviencia de la especie. Durante guerras, hambrunas o desastres naturales muchas personas han sobrevivido gracias a la ayuda de completos desconocidos, esta capacidad de empatizar con personas distintas a nosotros es una de las cosas que nos vuelve humanos. Sin embargo, la sociedad actual, regida por la individualidad y el hiperconsumo, ha minado la generosidad de las personas haciéndolas creer que no necesitan de los demás y que lo que les pase a otros no es problema suyo. Además de contribuir a generar un ambiente de competencia hostil (muy benéfico para el sistema consumista), esta actitud modifica nuestro comportamiento y, por tanto, nuestras conexiones cerebrales, haciendo que las áreas del cerebro relacionadas con la empatía y la bondad se atrofien. Afortunadamente, se trata de un proceso reversible.

 

La ciencia ha comprobado que la generosidad tiene efectos benéficos para tu salud. A continuación, enlistamos los cinco más importantes:

 

1. Liberas oxitocina

 Al practicar la compasión o la bondad se encienden todas las conexiones de nuestro sistema límbico y se genera oxitocina que nos hace sentir un sinfín de emociones positivas como cariño, comprensión y empatía.

 

2. Previene el riesgo de un infarto

La National & Community Service de EE.UU. publicó un estudio que asegura que las personas que realizan voluntariado y actividades altruistas tienen 20% menos riesgo de sufrir un infarto o alguna enfermedad cardiovascular.

 

3. Tienes más energía

Las personas generosas tienen un mayor rendimiento diario y presentan menos enfermedades relacionadas con la fatiga o el cansancio. La gratitud de los demás las hace sentir motivadas y con más energía para realizar sus actividades

 

4. Tienes una mayor esperanza de vida

Un estudio publicado por la Universidad de Buffalo ha demostrado que las personas generosas viven cerca de un 25% más y su calidad de vida es mucho mayor debido a que se consideran a sí mismas como personas felices.

 

5. Te estresas menos

No importa si se trata de un problema familiar o de una crisis financiera, las personas acostumbradas a ayudar a los demás sufren menos ansiedad y reaccionan mejor a las situaciones estresantes pues su perspectiva es mucho más amplia y no se consideran a sí mismos el centro del mundo.

 

Ahora que lo sabes, qué esperas para practicar la generosidad y las pequeñas buenas acciones. ¡Es contagioso!

 

 

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