La gratitud, un camino a la felicidad

/ 2016-02-15

La gratitud que se obtiene de enfocarse en los  aspectos positivos de  la vida está íntimamente relacionada con el bienestar integral.   Estar agradecidos por lo que recibimos es un sutil cambio de perspectiva que puede desembocar en un gran cambio de consciencia.  Por ejemplo, desde el punto de vista de la enseñanza budista cada ser existe gracias a que lo mantiene una vasta y compleja red de relaciones entre todos los seres. De acuerdo al budismo adquirir consciencia de esta relación nos inspira agradecer a todo lo que existe. 

 

La palabra gratitud proviene del Latin: gratia, lo que dependiendo del contexto significa gracia, elegancia o agradecimiento.  Es tener la capacidad de apreciar todo lo que tenemos, ya sea tangible o intangible.  Investigaciones psicológicas han demostrado de que la gratitud está asociada a la felicidad, ya que nos permite regodearnos en las experiencias positivas reduciendo el estrés y fortaleciendo nuestro sistema inmunológico. Además el mantenernos agradecidos nos permite experimentar mayor satisfacción con respecto a nuestras circunstancias actuales. 

 

Por si fuera poco sentirnos agradecidos nos permite darnos cuenta de cuánta gente nos brinda algo, lo cual nos ayuda a sentirnos parte de la comunidad y estrechar nuestras relaciones personales.  Además nos permite reconocer nuestros logros, lo cual incrementa la confianza beneficiando nuestra autoestima. Una pregunta que podemos hacernos con respecto a este punto es ¿con quién estoy agradecido?

 

La gratitud también nos permite liberar estrés y sanar traumas.  Aunque sentirnos agradecidos cuando estamos pasando por tiempos difíciles de pérdida o enfermedad es sumamente difícil, apreciar las circunstancias de nuestra vida nos permite dar una interpretación nueva y positiva a experiencias incómodas o negativas.  

 

En palabras del orador romano Marco Tulio Cicerón “La gratitud no es sólo una de las más grandes virtudes sino la madre de todas las demás”. Pero ¿cómo cultivar la gratitud? Una forma de hacerlo es integrarla a nuestra práctica de meditación. Es importante concentrarnos en nuestra intención antes de empezar a meditar. Luego, tras haber logrado calma y claridad podemos evocar una situación específica en la que recibimos ayuda de un benefactor. Tras recrear las circunstancias, podemos agradecerle mentalmente por lo que hizo por nosotros. Es posible que al hacerlo vengan a nuestra mente recuerdos de otras personas con las que nos sentimos agradecidos. Lo mejor en ese caso es seguir la inspiración e incluir a más personas a nuestra meditación. Realizar esta práctica con frecuencia nos ayuda a experimentar gratitud con más frecuencia en nuestra vida cotidiana. 

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