La generosidad libera en el cerebro las sustancias de la felicidad

Harmonía / 2017-09-18

La generosidad tiene beneficios evidentes. Por ejemplo, pensemos en cómo ayudar a una persona mayor puede facilitar sus labores o pensemos en cómo cuando ayudamos a una persona en situación de calle podemos permitir que por un día reciba alimentos que quizá no ha recibido en un tiempo.

 

Pero además, la generosidad no sólo ayuda a las personas que reciben de manera directa o indirecta los beneficios de nuestras acciones, sino que también pueden ayudar a la misma persona que practica la generosidad.

 

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Zurich, cuando la gente se muestra generosa con los demás, sus cerebros registran actividad relacionada con un aumento de felicidad, incluso si la generosidad fue en actos pequeños o si simplemente se imaginaron siendo generosos.

 

En el estudio se trabajó con 50 hombres y mujeres. Primero les pidieron que contestaran un cuestionario para definir su situación sentimental del momento. Después, se les otorgaron cerca de $300 una vez a la semana durante 1 mes, y se dividió al grupo en dos: una mitad debía gastar ese dinero en sí mismos, y la otra en ayudar a otras personas. Es decir, se pidió a una mitad del grupo que fuera egoísta y a la otra mitad que fuera generosa.

 

Los resultados demostraron que en los cerebros de la mitad del grupo que debía ser generosa con los demás se liberaron sustancias relacionadas con la felicidad, lo cual no ocurrió en los cerebros de la otra mitad, que debía ser egoísta.

 

La mitad generosa mostró actividad en el músculo temporoparietal, área del cerebro vinculada al altruismo, cuya capacidad comunicativa, de conexión y de respuesta mejoró, lo mismo que en el núcleo estriado, un área del cerebro que se relaciona con la respuesta a la recompensa y ciertos receptores de dopamina. Además, se reportaron más felices que la mitad egoísta en las pruebas de emociones que se realizaron.

 

Y por si fuera poco, la mitad del grupo que fue generosa, también tuvo mucha menor dificultad para seguir siéndolo durante y después de la investigación. Se cree que esto sucede por la sensación de recompensa y felicidad que genera la generosidad. Así que ya sabes: ser generoso ayuda a los demás y también a ti mismo. ¿Estás listo para ayudar cada vez que puedas hacerlo?

 

M.O.

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