Intencionalidad: la propiedad de la mente que nos permite relacionarnos con el mundo

Edmeé García / 2016-08-04

Anteriormente nos preguntamos qué es lo que define la existencia de una mente y mencionamos que para ser tal, una mente debe contar con cuatro características principales: subjetividad, consciencia, intencionalidad y voluntad o agencia. De tal manera que los primeros dos puntos se refiera a que la mente es primero que nada sujeto  y que tiene la habilidad de sentir su propia consciencia. Pero no todos los estados mentales son conscientes, también hay estados mentales subconscientes ¿Y qué es lo que hace la diferencia? Esa es la cuestión que trataremos de desarrollar a continuación porque está relacionada con la tercera propiedad de la mente: la intencionalidad.

 

Hacia finales del siglo XIX, el maestro de filosofía de Freud, Franz Brentano declaró que la característica definitoria de la existencia de una vida mental era la intencionalidad. Pues los estados mentales siempre se dirigen hacia algo. Brentano sostenía que estados mentales como recordar o pensar siempre son acerca de algo, un objeto material o inmaterial pero que al sujeto le parecen sumamente reales. La consciencia tiene que ver los sentimientos que transmiten información crucial sobre cuál es nuestro estado en cada momento con respecto a una escala de valores biológicos. Permitiéndonos detectar si hay algún problema o carencia. Esto a su vez desencadena sentimientos, los cuales se dirigen a un objeto, con frecuencia perteneciente al mundo exterior, porque es a través de él que pueden encontrar como satisfacer sus necesidades.  La intencionalidad es este carácter deliberado al realizar una acción. 

 

De tal manera que en nuestra mente por un lado está la consciencia que se relaciona con cosas que percibimos o recordamos y tiene sensaciones de placer, rechazo y un abanico de matices entre ellas. Es gracias a ella que emergen los sentimientos, los cuales son la forma en la que la mente se relaciona con los objetos del mundo. Así que la diferencia entre el registro de un recuerdo o pensamiento desde una mente o  desde otro vehículo como una grabación es esta motivación deliberada detrás de nuestro interés por relacionarnos con nuestro mundo. Pero esta propiedad es parte de un mecanismo mental encargado de la representación, de tal manera que no siempre es consciente y este fue el descubrimiento más representativo de Sigmund Freud. Así que actualmente aceptamos que existen estados intencionales de los que a veces no estamos al corriente. 

 

Pero gracias a los avances tecnológicos, hoy en día también podemos ir más allá y abundar en las explicaciones sobre qué mecanismos del cerebro se correlacionan con estos procesos mentales. De hecho ahora sabemos que existen mecanismos detectores en el hipotálamo que activan los circuitos del sistema límbico superior.  La activación de estos últimos representan el deseo o el surgimiento de un deseo. Esto es lo que nos permite detectar una necesidad y a querer hacer algo con respecto a ella, a resolverla. Todo esto último estimula el cerebro anterior y en este momento que la dirección deliberada sobre un objeto se activa, es decir que surge la intencionalidad.  Dándonos una  motivación para  involucrarnos con las cosas que nos rodean.

 

Es así como podemos empezar a detectar  los ingredientes básicos de un proceso mental y comprender que primero están los afectos, los sentimientos y estos son producto de la consciencia de la mente, que es subjetiva.  Luego viene la estructura que crea la representación de objetos del mundo exterior y el deseo deliberado de relacionarnos con ellos. El punto es que es esta estructura biológica es la que nos dice que algo está mal o que algo inesperado sucede o que nos está pasando algo importante. Posteriormente surge la pregunta de qué es los que vamos a hacer al respecto y es así como la intención se torna hacia el mundo exterior en busca de soluciones. De tal manera que las emociones se relacionan con objetos para tratar de resolver un problema en la consciencia que representa un afecto en primer lugar. De esto se trata la intencionalidad. 

 

Así que en resumen y desde una perspectiva puramente neurocientífica ésta propiedad de la mente trabaja a través del sistema reticular activando el tallo cerebral superior. En este nivel es donde se genera la consciencia y  como consecuencia las emociones.  Los circuitos límbicos conectan a su vez el tallo cerebral superior con el cerebro anterior. Los sistemas detrás de la búsqueda de algo y del deseo de estas cosas se encuentra en estos circuitos y el neurotransmisor conocido como dopamina es el que activa este mecanismo conocido como vía mesocortical . Pero más allá de los datos duros, esto tiene en importancia nuestra vida  personal porque la intencionalidad es la que nos lleva a involucrarnos con el mundo exterior y aprender de nuestras experiencias. Por esta razón es una de las características fundamentales detrás de la vida de una mente. 

 

 

Con información de “What is a mind?” de la Universidad de Cape Town. 

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