Existen 2 tipos de culpa, ¿con cuál te identificas?

Harmonía / 2017-08-18

La culpa es una emoción que puede nacer en cada persona por distintos motivos. Así como existen diversos motivos por los cuales podemos sentir culpa, también hay distintos grados de intensidad de la misma.

 

Para algunas personas la culpa puede ser algo casual que se manifiesta de vez en cuando, pero para otras puede ser un sentimiento realmente complejo y tortuoso que dificulta su desarrollo personal y social.

 

Una parte clave para poder erradicar la culpa que sentimos es identificar y definir qué tipo de culpa tenemos, por qué motivos y cómo se manifiesta esta emoción en nuestra vida. Para ayudarte con este paso en el proceso de liberación de la culpa, te contamos sobre los dos tipos de culpa que existen.

 

1. Culpabilidad responsable

Este tipo de culpa es saludable y natural en los seres humanos. Surge de la mano de la empatía y tiene que ver con la capacidad de las personas para comprender que algunas de nuestras acciones no son ideales y deben detenerse o modificarse, para no lastimar a los demás o a nosotros mismos.

 

Esta culpa ocurre, por ejemplo, cuando somos infieles. Si las consecuencias de nuestra acción repercuten de manera negativa en nuestro bienestar, lo más factible es que intentemos modificar nuestras acciones para futuras ocasiones. En este caso, evitar la infidelidad porque sabemos que podemos lastimar a la persona que queremos.

 

Otro ejemplo de este tipo de culpa es cuando descubrimos que ciertas acciones o pensamientos nos están haciendo daño y decidimos cambiarlos. Por ejemplo, si nos da culpa el haber bebido demasiado alcohol en una noche y decidimos beber menos o dejar de beber para la siguiente ocasión, estamos ante la culpabilidad responsable.

 

2. Culpabilidad perjudicial

Este sentimiento tiene raíces más difusas y muchas veces se manifiesta de manera que no es tan evidente. Suele ser baja autoestima, por ejemplo, pero varía en cada individuo.

 

Este tipo de culpa nos conduce a tener relaciones de apego, a permitir que nos traten mal y a que nuestras emociones no sean siempre controlables ni justas, entre otros efectos.

 

Normalmente no existe una causa clara para este tipo de culpa, a diferencia de la culpabilidad responsable, y sus efectos no son beneficiosos en nuestra capacidad para adaptarnos al medio, sino que puede entorpecer nuestras habilidades sociales.

 

Como podrás notar, la culpa no es siempre negativa, pero sí es recomendable que si el tipo de culpa que tenemos es aquella que perjudica nuestro potencial y nos hace sentir incómodos sin resultados beneficiosos para nuestro desarrollo personal, lo mejor es liberarse poco a poco de este sentimiento.

 

Te recomendamos el siguiente texto para que consigas liberarte de la culpa: Guía con todos los pasos para liberarse de la culpa

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