Este sencillo ejercicio de respiración acabará con tu ansiedad

Harmonía / 2016-11-20

Muchos de nosotros sufrimos de ansiedad social o tenemos ciertos episodios que nos detonan un nerviosismo excesivo donde perdemos dominio de nuestras facultades. Si bien esto es signo de un problema más profundo que debe investigarse, podemos utilizar ciertas técnicas para ayudarnos a pasar esos momentos más agudos de ansiedad.

 

Diferentes tradiciones que han practicado ejercicios de meditación y de respiración han notado que el aliento está profundamente vinculado con la mente. Se dice que como la respiración, es la mente. Esto es algo que la ciencia ha comprobado: estados emocionalmente agitados presentan una respiración irregular. Así, es lógico que la respiración sea una poderosa herramienta para calmar la mente. Poner atención a la respiración de entrada ya nos saca un poco de cualquier emoción o estado de descontrol ya que, si respiras y te das cuenta de que estás enojado, de hecho, ya no estás enojado, estás dándote cuenta que estás enojado; la diferencia es notable. 

 

La autora y entrendadora Jane McGonigal comparte esta técnica de respiración para calmar la mente y reducir la ansiedad; la llama "respiración de poder" porque, según ella, es más efectiva que cualquier otra para hacer que el cuerpo cambie de un estado dominado por el sistema nervioso simpático al parasimpático. El primero está asociado con la respuesta de "huir o pelear" y el segundo con "descansar y digerir". La respiración consiste en tomarse el doble de tiempo en exhalar que inhalar. Por ejemplo, si estás muy agitado intenta inhalar en 2 tiempos y exhalar en 4 tiempos e ir extendiendo lo que tardas en inhalar y exhalar con este mismo patrón, hasta 4-8 o, incluso mejor, 8-16. 

 

McGonigal sugiere que este método funciona ya que de alguna manera engaña al cuerpo, pues cuando estamos relajados respiramos de esta manera. Así que si respiramos como si estuviéramos calmados, no tardará en que realmente sí estemos calmados. A esto le ayuda el hecho de que estamos contando las respiraciones y dirigiendo nuestra atención al presente; esto evita que nos perdamos en el pensamiento discursivo de imaginar o recordar, que es lo que crea escenarios supuestos o revive lo que nos ha pasado, lo cual puede ser toda una tortura. El método suena bien pero, como siempre, uno debe experimentarlo por su propia cuenta. Inténtalo.

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