Escribir también funciona como terapia

/ 2016-01-15

Escribir nos ayuda a pensar; el proceso de escritura es un proceso de reflexión sobre cosas que sabíamos y también que no sabíamos, pues al no haber sido expresadas no dieron pie a que surgieran otras nuevas. Por eso escribir es un acto creativo. Pero no se juzgue “creativo” como algo falso o imaginario.

 

Escribir da pie a ideas que antes no se habían esbozado, nos permite ponernos de igual a igual al mundo. Nos permite estar enteros con las capacidades completas que nuestro cerebro tiene.

 

Pero hay muchos tipos de escritura, muchos ejercicios diferentes. Aquí hablaremos de los que nos sirven como “terapia”. ¿Cuáles no?

 

como ya se dijo, escribir nos sirve para conocer zonas antes desconocidas o inexploradas por nosotros. Remitirnos a problemas y a situaciones que necesitamos comprender y de las que podemos salir enriquecidos al reconocerlas. Desplegarlas, es decir, escribirlas, es ir entendiéndolas.

 

Escribir por un dolor emocional, puede ser una pérdida, algo incomunicable que por la intensidad en que se nos presenta y nos invade sólo podemos expresarlos frente a nosotros mismos. Es algo parecido a la confesión. Estos casos permiten dar rienda suelta a la escritura, sin testigos, con nosotros como únicos receptores del testimonio.

 

En ocasiones, escribir a causa de un dolor se puede volver una sublimación, como cuando el escrito pretende ser un poema, un relato o una carta muy bien escrita.

 

Cuenta Jorge Luis Borges que el cuento “Funes el memorioso”, que trata de un hombre que es capaz de recordar todo (hasta las diferentes perspectivas de una hoja), lo escribió durante un periodo de muchos meses de insomnio, al acabar el cuento pudo dormir bien.

 

André Bretón, líder, promotor, impulsor del surrealismo hizo estudios de psquiatría antes de dedicarse más por entero al arte, consideraba el surrealismo como un ejercicio pleno de liberación del inconsciente -acorde esto a las teorías de Freud-, la escritura automática, el dar prioridad a las imágenes, palabras o ideas que acudieran primero a la mente sin el filtro del raciocinio, eran para él liberadoras y curativas, no sólo para beneficio individual, sino de una colectividad.

 

A nivel personal los beneficios pueden ser muchos: autoconocimiento, confesión, liberación, comunicación: en ocasiones lo escrito es mejor comprendido por diversas circunstancias que lo dicho en voz alta.

 

A veces, cuando te sientas mal y no sepas qué ocurre trata a escribir, quizá ahí encuentres unas pistas grandes y puedas darte la oportunidad de comenzar a entenderte desde ahí.

 

 

 

 

Nuestras notas más leídas que te pueden interesar...

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD: