¿Es real la fuente de tu estrés?

María Elena Esparza / 2017-06-29

Hay algo que me gusta definir como el “síndrome de 'Tenemos que hablar'”. Por supuesto, no existe tal cosa como categoría psicológica, pero lo uso ahora para plantearte una reflexión relacionada con tus reacciones frente a situaciones cotidianas porque estoy segura de que tú, como yo y como todos, resientes una importante dosis de estrés por hechos que en realidad jamás llegarán a suceder.

 

Me explico: cuando alguien nos dice “Tenemos que hablar”, lo peor pasa por nuestra mente. Nos angustia porque anticipamos reclamos, finales e incomodidad. Luego llegamos a la cita y muchas veces resulta mucho menos dramática de lo que habíamos imaginado, y las horas de tensión que le invertimos de pronto se diluyen.

 

Esa es sólo una frase que se ha ganado una mala reputación. Pero… ¿te has puesto a pensar en cuántos terrenos y actividades de tu día a día acumulas estrés inútilmente? Entre traslados demorados durante los cuales vas imaginando la excusa perfecta para cuando te cuestionen la impuntualidad, juntas para las que crees que debes tener todas las respuestas perfectas, pendientes acumulados que parecen nunca terminar o aspiraciones de encajar social o familiarmente y ser bien visto.

 

A continuación, te comparto tres tips para aprender a controlar el estrés y reconocer cuando te estás preocupando por algo que no es real, en el sentido de que no ha pasado y seguramente no pasará.

 

1. Enfoca tu energía en el presente

Detecta cuánta atención llevas al futuro, a situaciones hipotéticas, y qué porcentaje de ellas suele ser negativo. No se trata de volverse un optimista total, pero sí de ubicar cuando caes en el mal hábito de suponer que algo (o todo) va a salir mal y la preocupación se apodera de ti. Detente, respira y espera a estar en la situación para enfrentarla.

 

2. Sé consciente

Conoce tus reacciones, ubica objetivamente el momento que te angustia y actúa de forma consciente frente a eso. Tú sabes cuando sobrepasas el límite de lo aceptable para tu tranquilidad mental. Si no te estuviera pasando a ti sino a algún amigo, ¿qué le aconsejarías?

 

3. Pierde el control

No tienes que saberlo todo, resolverlo todo y salir victorioso de todo. Deja las ganas de controlar, permite que el día fluya y confía en que cada parte tiene su razón. Lo que sale bien y lo que sale mal: hay enseñanza en ambos.

 

NAMASTE.

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