El poder de tu intención

María Elena Esparza / 2017-09-11

Estamos acostumbrados a planear. La siguiente hora, el día, los años, la vida. Asumimos que vamos a llegar a donde nos dirigimos y cuando ocurre un contratiempo nos desequilibramos.

 

Ayer, camino a Acapulco ya me veía disfrutando del atardecer en la playa, cena rica y descanso. Esa fantasía se interrumpió cuando en medio de la nada nuestro vehículo se detuvo, cerca de una curva en donde no hay señal de celular; llovía y oscurecía en una de las zonas delincuenciales más preocupantes del país. Ya no deseaba nada más que un rescate. Suena dramático, lo sé. Tal vez estás pensando que soy una exagerada; no importa, porque lo que sigue me dejó helada... y conmovida al máximo.

 

Esperamos, desesperamos. Había pasado una media hora (ya sé, no es mucho pero parecía interminable) y alucinaba con el riesgo de estar varados así. Entonces cerré los ojos y pedí con toda la intención de mi corazón que alguien nos ayudara. Esto es real: en ese instante escuché a mi novio decir "Ya viene una grúa". Era el señor Adán Amaya Castillo, operador de los Ángeles Verdes (ya entendí por qué se llaman así) de Capufe. Ahí empezó otro capítulo de una noche larga con muchas lecciones.

 

La más impactante para mí –y única relevante para este espacio– tiene que ver con el poder de la intención. Desde el lunes había definido que ése sería el tema de mi columna esta semana, iba a escribir desde la filosofía del yoga y contar sobre lo importante que es conectar desde el corazón con nuestros decretos y decisiones, desde las más cotidianas como qué comer, a qué ritmo respirar o a qué hora levantarse.

 

Pero la vida me regaló una situación límite en la cual pude descubrir asombrada la fuerza de la fe, del deseo íntimo que nace en la confianza. No quiero ponerme supercursi, sólo invitarte a creer en el enorme potencial que hay en tu ser interior para darte equilibrio y serenidad frente a los desafíos, cuando los acompañas con una intención que has interiorizado y aceptado como guía.

 

La intención transforma la realidad o tu mirada frente a la misma. Es la herramienta a tu alcance permanente para estar mejor. Úsala. Durante las siguientes semanas te compartiré técnicas para aterrizarla y comprenderla mejor.

 

NAMASTE.

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