El origen de la depresión podría estar en los genes

Sandra Nieto / 2016-08-02

La depresión es una de las enfermedades mentales que afecta a un mayor número de personas (alrededor de 350 millones en el mundo la padecen, según la Organización Mundial de la Salud), y recientemente, un grupo de investigadores estadounidenses descubrieron que su origen puede estar relacionado con los genes.

 

Estos científicos lograron identificar 17 variaciones genéticas, pertenecientes a 15 regiones del genoma humano, que podrían estar relacionadas con el desarrollo de la depresión.

 

Roy Perlis, investigador del Hospital General de Massachusetts de la Universidad de Harvard y uno de los autores del estudio, explica que el descubrimiento de estas regiones del genoma permitirá comprender mejor la biología de la depresión, para así poder desarrollar tratamientos más efectivos.

 

Para realizar el estudio se reunió un grupo de científicos pertenecientes a centros de investigación de la farmacéutica Pfizer y de la compañía biotecnológica 23andMe, dedicada al análisis de ADN.

 

Los investigadores recurrieron a los datos de los clientes de la empresa 23andMe, quienes proporcionan información que incluye sus características físicas y demográficas, así como su historial médico, y tienen la opción de permitir el uso de estos datos con fines científicos, de forma anónima. De esta manera, se pudieron analizar los datos de 300 mil personas, de las cuales, 75 mil habían sido diagnosticadas con depresión en algún momento.  

 

Así, la investigación que ha sido publicada en la revista Nature Genetics, llegó al hallazgo de las 15 regiones del genoma y sus 17 variantes genéticas que se asocian con el diagnóstico de la depresión, y algunas de las cuales están vinculadas con genes involucrados con el desarrollo cerebral.

 

A pesar de este importante descubrimiento, Perlis reconoce que aún falta continuar investigando en esa línea, además de que afirma que buena parte del riesgo de padecer depresión proviene de causas externas (situación familiar, económica y laboral, pérdidas, estrés, relaciones amorosas fallidas, etcétera) más que genéticas.

 

Los investigadores destacan que éste es un paso importante para buscar nuevas formas de entender y curar este tipo de desórdenes, así como a dejar claro que se trata de una enfermedad cerebral y no un estado emocional o anímico como lo es la tristeza, para que los pacientes puedan recibir una mejor atención y tratamientos más efectivos.

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD:

Te podría interesar

Te podría interesar