¿Dibujar mandalas realmente relaja?

Harmonía / 2017-05-04

Los mandalas están de moda, eso es un hecho. Librerías, puestos de revistas y apps ofrecen cientos de opciones distintas para realizar una de las actividades favoritas de la infancia: colorear. Existen libros, libretas y planillas con diseños inspirados en grecas de culturas clásicas, accesorios tribales, símbolos celtas, elementos de la naturaleza y más. Éstos son conocidos como zentangle o dibujos de patrones.

 

Si bien la variedad de temas ha crecido, la tradición de esta actividad proviene de una técnica de origen ritual hinduista y budista basada en diseños conocidos como mandalas. Éstos son representaciones pictóricas del cosmos. Su nombre proviene del sánscrito y significa círculo, disco u óvalo. De hecho, algo que hace especial a los mandalas es precisamente su forma, ya que, en sentido ritual, obligan a concentrar toda la energía en un mismo objetivo ayudando a que el cerebro se evada del entorno. 

 

Se cree que colorear mandalas promueve la iluminación interior, pero esto ha rebasado el ámbito ritual para convertirse en algo apoyado por científicos. Uno de sus mayores promotores fue, de hecho, el psiquiatra Carl Jung, quien habló del efecto curativo y tranquilizante que tenían las imágenes circulares. Por ello, difundió la práctica de pintar mandalas tanto en personas mentalmente sanas como en enfermos.

 

Históricamente, los mandalas han sido utilizados por religiones como el cristianismo; basta con ver los rosetones de la arquitectura gótica tan popular en la época medieval. En este caso, la combinación de mandalas y zentangles se conoce popularmente como zendalas. Pero, ¿realmente tienen el efecto positivo que se les atribuye?

 

En realidad, colorear no es la única terapia que involucra el arte. Existen, por ejemplo, la musicoterapia o la biblioterapia, y cada una de ellas aporta beneficios respaldados científicamente. En este caso, aunque no existe suficiente literatura científica que avale los beneficios de dibujar mandalas, se ha detectado que sus efectos son similares a los que se presentan al armar un rompecabezas y practicar mindfulness.

 

En primer lugar, la selección de colores estimula la concentración y la creatividad, mientras que la planeación de su distribución en el diseño promueve la organización de ideas. Por último, el acto de dibujar favorece el aislamiento del entorno y de las preocupaciones, liberando así la mente.

 

A partir de esto, los expertos aseguran que dibujar mandalas promueve la paciencia, eleva la autoestima, disipa la angustia y el estrés, alivia el insomnio y la depresión y combate la ansiedad, además de que activa ambos hemisferios del cerebro, con lo cual reduce la posibilidad de padecer enfermedades mentales provocadas por la edad como el Alzheimer o la demencia senil.

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